LA BELLEZA EN LOS ESCRITOS DE SANTA GERTRUDIS (I)

Intercambio de corazones[1]. Grabado publicado en el libro “Vida de Santa Gertrudis Virgen”, autor anónimo, Apostolado de la Prensa, Madrid, 1913.

 

Bernard Sawicki, OSB[2]

Resumen[3]: Entre los diversos modos de lectura posibles para acercarse al Legatus, está el que parte de la perspectiva de la belleza, siempre presente en la dimensión teológica de la tradición monástica, hoy tan actual, y que se debe recuperar cada vez más en la teología moderna. Comenzando con H. Urs von Balthasar y refiriéndose también a los filósofos modernos como W. Desmond, F. Cheng y E. Dissanayake, se pueden encontrar en el discurso de santa Gertrudis varias categorías estéticas, que permiten delinear nuevas relaciones entre teología y vida. Espacio, “entre”, interacción, síntesis, impulso, atracción, irradiación y ternura, son conceptos presentes con diversa intensidad en el texto de Gertrudis, que le confieren un aura de frescura y originalidad. La interacción constante entre ellos anima y hace vibrar los temas espirituales y los momentos litúrgicos, enriqueciéndolos con diversos matices de sensibilidad y afecto humano.

 

Uno de los aspectos quizás más olvidado, pero muy actual de la misericordia, es la belleza. Obviamente, la primera asociación se refiere a las famosas palabras de Dostoyevskij: “La belleza salvará al mundo”[4]. La salvación no es otra cosa que la obra de la misericordia. Por lo tanto, si la belleza tiene este efecto salvador, entre ella y la misericordia existe una afinidad, y esto resulta muy importante, no solo para descubrir nuevos aspectos de la misericordia, sino también para acercarnos al misterio de la belleza misma.

El presente texto es una propuesta de lectura del Legatus de santa Gertrudis, que trata de liberar un poco esta obra, tan importante para la tradición monástica, de su relación tal vez excesiva con su propio contexto histórico y cultural, lo que quizás puede hacerla muy lejana del lector moderno. Y esta actualización parece ser no solo un derecho del texto, sino también un deber para aquellos que se sientan herederos del patrimonio al que pertenece la santa. El objetivo es el mismo que el que tenía santa Gertrudis: acercar al lector el misterio del amor de Jesús por nosotros: el amor misericordioso, bello, único. Así leemos en la introducción al Legatus: «Ese libro habla generalmente con imágenes sensibles, para ser mejor comprendido por todo tipo de lectores»[5]. Las imágenes como camino para la comprensión y apertura a la belleza: he aquí el programa del Legatus. Pero para ver todo mejor en el texto de la santa, vale la pena preguntarnos cómo funciona esto. La explicación apropiada a esta reflexión se encuentra en las páginas de la obra de Hans Urs von Balthasar. En ellas, la belleza aparece como encanto, un momento de estupor y de maravilla que rapta los corazones[6]. Todo resulta del amor y gira en torno a él -ardiente y sublime, íntimo y místico-. Tal es la naturaleza de la experiencia mística de la santa.

No es fácil escribir adecuadamente sobre la belleza -y sobre el amor-. Pero se lo debe intentar, para proteger y salvar estos valores en nuestro mundo, para el cual tantos otros valores parecen más importantes. Nuestro tema debe ser tratado y descrito con mucho respeto y delicadeza, casi como a través de un juego que tiene en sí el valor de la belleza misma.

Para jugar bien se necesitan reglas. Por eso, también este discurso sobre la belleza debe ser organizado en seis categorías que resultan de algunas reflexiones modernas sobre la belleza, como también del análisis de los escritos de la santa. Se trata de tomar en consideración categorías muy dinámicas e interconectadas para captar la especificidad del carácter estético del Legatus, pero también la sensibilidad del lector moderno. Las seis categorías son:

1. “Entre” / espacio: delicadeza de la relación

2. Intercambio / acción

3. La primera síntesis: entre varios “entre”

4. La segunda síntesis – “entre” e intercambio: ternura

5. Impulso / attracción

6. La tercera síntesis – “entre” impulso e irradicaón: la frerscura litúrgica.

Cada categoría se refiere a varios aspectos de la belleza, pero también estas categorías se entrecruzan e interactúan entre sí. Todas constituyen la belleza, que es tanto más intensa cuando más se interactúan entre sí. La base para este análisis son las imágenes que usa santa Gertrudis. Las categorías resultan de la estructura y del carácter de estas imágenes. Se trata de la búsqueda de un denominador común, que tendría la capacidad de poner juntas estas imágenes, para descubrir finalmente su lógica y su mensaje.

 

1. “Entre”/espacio: delicadeza de la relación

El tema principal de los escritos de santa Gertrudis es la relación que ella tenía con Jesús. Al centro de esta experiencia está la relación misteriosa y cautivante entre la infinidad divina y la finitud humana ¿Quién inicia el “juego” del mensaje de Gertrudis? ¿Cómo intentar una relación que parece imposible? ¿Cómo hacer familiar una alteridad aparentemente inconciliable? En dicho contexto, la celebración del espacio “entre” Gertrudis y su Esposo divino toma un rol importante. Y este es el primer nivel de su mensaje de la belleza. Como señalaba Simone Weil: «amar puramente quiere decir acatar la distancia. Adorar la distancia entre sí y el objetivo del propio amor»[7]. Esta regla es válida para toda relación de amor, ya sea entre el hombre y Dios como entre los hombres. Por lo tanto el amor tiene necesidad de espacio. En el discurso filosófico de W. Desmond esta realidad del espacio -“between” (entre), como lo llama Desmond- tiene un rol importante, ya que da ocasión tanto para el amor como para la belleza. El Eros aparece como “el puente” entre dualismos metafísicos que llevamos en nuestro cuerpo, entre el cuerpo mismo y la belleza[8]. Sembrado en la intimidad del cuerpo, este crece -en las acciones, costumbres, comuniones- hacia aquello que está por encima, como el ser estético[9]. Así el espacio favorece la relación y ayuda a la comunicación. Según Desmond la obra de la belleza comunica el amor por el bien[10]. Solo gracias al espacio, al “entre”, se puede experimentar plenamente la alteridad que da forma a la belleza que aparece entre lo interno y lo eterno. Como escribe Desmond, solo lo externo puede responder a la indeterminación excesiva de lo interno mismo[11].

El espacio “entre” es fundamental en la relación por la cual, según Dissanayake, aparece el arte: el “entre” de la madre y el bebé. En este espacio el amor y la belleza se entrecruzan expresándose el uno a través del otro, a través de los “ritmos y modos” emocionalmente significativos, creados y sostenidos al mismo tiempo por la madre y sus hijos en las interacciones rituales y evolutivas[12]. Anche Bachelard nota la importancia de la intimidad para la experiencia del espacio[13], si bien indica otras formas del espacio, como casa y universo, cajón, nido, concha, rincón o miniaturas.

Para honrar el espacio se necesita delicadeza. El primer grupo de las imágenes que conviene analizar para mostrar este primer plano de la belleza en los escritos de santa Gertrudis, se caracteriza justamente por una delicadeza natural: plantas, aves, agua, son tres representaciones metafóricas y emblemáticas de la importancia y el potencial estético del “entre”. Las tres tienen necesidad del espacio para llegar a ser sí mismas; pero, por otro lado, actúan y comunican varias perspectivas de relación entre ellas, delicadamente y con mucha gracia.

Continuará

 


[1] El grabado se refiere a los siguientes textos del Legatus Divinae Pietatis: “Añadiste además (a tus dones) la inestimable intimidad de tu amistad; de distintas manera me entregaste aquella nobilísima arca de tu divinidad, es decir tu Corazón deífico, como compendio de todas mis delicias: unas veces al entregarme  gratuitamente el tuyo; otras, para mayor signo de mutua intimidad, cambiándolo por el mío. Con ese Corazón me manifestaste lo oculto de tus secretos juicios y de tus delicias, y derretiste tantas veces mi alma con tan delicada ternura…” (Legatus II,23,8). “En otra ocasión se le apareció el Señor Jesús y le pidió su corazón: ‘Dame, amada, tu corazón’. Ella se lo ofreció con alegría y le pareció como si el Señor lo aplicara a su Corazón divino a semejanza de un canal que llegaba hasta la tierra. Por él derramaba generosamente las efusiones de su incontenible bondad y le decía: ‘Mira, en adelante me gozaré usando siempre tu corazón como un canal, por el cual, a todos los que se dispongan con generosidad a recibir esa infusión de la gracia y te lo pidan con humildad y confianza, les derramaré del torrente de mi melifluo Corazón desbordantes efluvios de consuelo divino’” (Legatus III,66).

[2] Bernard Sawicki, osb, es monje de la Abadía benedictina de Tyniec (Cracovia) en Polonia, se graduó en teoría de la música y piano. Es doctor en teología. Fue abad de Tyniec entre los años 2005 y 2013. Desde 2014 es Coordinador del Instituto Monástico de la Facultad de Teología del Pontificio Ateneo San Anselmo en Roma.

[3] Retomamos aquí la publicación de la traducción de las actas Congreso: “LA “DIVINA PIETAS” E LA “SUPPLETIO” DI CRISTO IN S. GERTRUDE DI HELFTA: UNA SOTERIOLOGIA DELLA MISERICORDIA. Atti del Convegno organizzato da Istituto Monastico della Facoltà di Teologia Pontificio Ateneo Sant’Anselmo, Roma, 15-17 novembre 2016. A cura di Juan Javier Flores Arcas, O.S.B. - Bernard Sawicki, O.S.B., ROMA 2017”, Studia Anselmiana 171, Pontificio Ateneo S. Anselmo, Roma 2017. Cfr. el programa del Congreso en esta misma página: http://surco.org/content/convenio-divina-pietas-suppletio-cristo-santa-gertrudis-helfta-una-soteriologia-misericordia. Traducido con permiso de Studia Anselmiana y del autor, por la Hna. Ana Laura Forastieri, ocso.

[4] G. Pacini, F. M. Dostoyevskij, Bruno Mondadori Editore, Milano 2002, 95.

[5] Legatus, libro I, capítulo 4. En las notas sucesivas cada fragmento será indicado solo con dos cifras: romana para el número de libro y arábica para el número de capítulo. La traducción italiana está tomada de la versión accesible on-line: L’Araldo del Divino Amore – Rivelazione di S. Geltrude:

http://gesu.altervista.org/documentazione/SantaGeltrudeHelfta/AraldoDel-

DivinoAmore/index.php [accesso: 28-02-2017].

[6] H. Urs von Balthasar, Herrlichkeit. Eine theologische Ästhetik, Bd. I: Schau der Gestalt, Einsiedeln, 1961, 11, 113.

[7] S. Weil, L’ombra e la grazia, trad. italiana de F. Fortini, Rusconi, Milano 1996, 76.

[8] W. Desmond, Art, Origins, Otherness. Between Philosophy and Art, State University of New York Press, New York 2003, 38-39.

[9] W. Desmond, Art, Origins, Otherness, 39.

[10] Ibid., 50.

[11] Ibid., 66-67.

[12] E. Dissanayake, Art and Intimacy. How the Art began, University of Washington Press, Seattle and London 2000, XI.

[13] G. Bachelard, La poétique de l’espace, Quadrige/PUF, Paris, 168-190.