DOMINGO 32º DURANTE EL AÑO. Ciclo "B"

La ofrenda de la viuda pobre

Siglo VI

Sant'Apollinare Nuovo

Ravenna, Italia

“Recordemos a aquella viuda, que olvidándose de sí misma y preocupada únicamente por los pobres, pensando sólo en el futuro, dio todo lo que tenía para vivir, como lo atestigua el mismo juez. Los demás -dice- han echado de lo que les sobra; pero ésta, más pobre tal vez que muchos pobres -ya que toda su fortuna se reducía a dos reales-, pero en su corazón más espléndida que todos los ricos, puesta su esperanza en solas las riquezas de la eterna recompensa y ambicionando para sí solo los tesoros celestiales, renunció a todos los bienes que proceden de la tierra y a la tierra retornan. Echó lo que tenía, con tal de poseer los bienes invisibles. Echó lo corruptible, para adquirir lo inmortal. No minusvaloró aquella pobrecilla los medios previstos y establecidos por Dios en orden a la consecución del premio futuro; por eso tampoco el legislador se olvidó de ella y el árbitro del mundo anticipó su sentencia: en el evangelio hace el elogio de la que coronará en el juicio.

Negociemos, por tanto, al Señor con los mismos dones del Señor; nada poseemos que de Él no hayamos recibido, sin cuya voluntad ni siquiera existiríamos. Y sobre todo, ¿cómo podremos considerar algo nuestro, nosotros que, en virtud de una hipoteca importante y peculiar, no nos pertenecemos, y no ya tan sólo porque hemos sido creados por Dios, sino por haber sido por Él redimidos?”[1].

 


[1] San Paulino de Nola, Carta 34,-4; CSEL 29,305-306; trad. en: http://www.mercaba.org/HORAS%20BIENAL/TIEMPOS/EV/ev_to_domingo_32.htm. Paulino nació en Burdigala (Burdeos), capital de la provincia de Aquitania, en 355 o tal vez antes (353?). Recibió una esmeradísima educación en los círculos ligados al magisterio de Ausonio de Burdeos (+ h. 395), refinado poeta y rétor de su tiempo, con quien entabló una amistad profunda y duradera. En 378 marchó a Roma, probablemente para suceder a su padre en el senado, y al año siguiente (379), ayudado por Ausonio, fue nombrado gobernador de la Campania, cargo que ejerció con humanidad. En 383, después de la muerte de Graciano (375-383) y el ascenso al poder de Valentiniano II (383-392), que como arriano persiguió a los magistrados de fe ortodoxa y especialmente a aquellos que en la Galia habían sostenido al usurpador Máximo, Paulino, retornando a Aquitania y tal vez pasando por Milán, encontró al obispo Ambrosio (+ 397), con el cual parece que tuvo otros encuentros y del que recibió las primeras enseñanzas para el bautismo, que le será administrado luego en Burdeos, en el año 389, por el obispo Delfín. En este año -quizá para escapar a la persecución que se cernía sobre su familia- se refugió con su esposa Terasia en España, rompiendo los lazos con los ambientes con los que estaba relacionado, e incluso con su maestro y amigo Ausonio. En España se convirtió definitivamente al cristianismo integral y por esto vendió sus inmensas riquezas. Abandonó España en 395 para refugiarse en Nola, atraído por la vocación de ponerse al servicio de san Félix; aquí vivió vida ascética hasta 409 o 410, al igual que su esposa Terasia y algunos cohermanos Hacia 409-410, dejó su retiro de Cimitile para asumir la cátedra episcopal de Nola; por esa misma fecha murió también su esposa Terasia. De su largo ministerio episcopal no tenemos documentación clara y precisa. Paulino murió el 22 de junio de 431.