DOMINGO 34º DURANTE EL AÑO. NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO. Ciclo "B"

 

Cristo en majestad

Hacia 1100

Château des Moines, Berzé-la-Ville (cerca de Cluny), Francia

«Aclaremos un punto sobre el reino de Dios. Como no hay “relación entre la justicia y la iniquidad, ni entre la luz y las tinieblas, ni armonía entre Cristo y Belial” ( 2 Co 6,14-15), no pueden darse en el mismo sujeto reino de Dios y reino del pecado. Por tanto, si queremos que Dios reine en nosotros, no reine en modo alguno el pecado en nuestro cuerpo mortal (Rm 6,12), ni sigamos sus preceptos cuando llama a nuestra alma por medio de las obras de la carne y cosas contrarias a Dios. Antes bien “mortifiquemos nuestros miembros terrenos” (Col 3,5) y produzcamos frutos del Espíritu para que el Señor se pasee dentro de nosotros, como si en realidad fuésemos un paraíso espiritual. Reine Él solo sobre nosotros con su Cristo entronizado en el alma a la derecha del poder espiritual que deseamos alcanzar. Allí reine hasta que todos sus enemigos lleguen a ser escabel de sus pies. Desaparezcan sus enemigos con su autoridad y poder. Esto puede suceder en cada uno de nosotros llegando a destruir el último enemigo que es la muerte para que Cristo pueda decir en nosotros: “¿Donde está, oh muerte tu victoria?” (1 Co 15,26. 55). Que lo corruptible en nosotros se vista de “incorruptibilidad”. “Que este ser mortal se revista de inmortalidad” (1 Co 15,53-54) para que reinando Dios en nosotros participaremos de los bienes de la “regeneración y resurrección” (Mt 19,28)»[1].

 


[1] Orígenes, Tratado sobre la oración, 25,3. Orígenes nació hacia el 185. A los 18 años se hizo cargo, a pedido de su obispo, de la escuela catequética de Alejandría. En torno al 216, se instaló en Cesarea de Palestina, donde el obispo del lugar lo invitó a fundar una nueva escuela de catequesis. Durante la persecución contra la Iglesia fue torturado para que negara su fe. No lo hizo y murió a causa de los tormentos sufridos, entre 253-257. Es con toda probabilidad el genio mayor de la antigüedad cristiana, al menos entre los escritores de lengua griega. Su producción literaria es muy abundante.