SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

«¡Que todas las edades oigan lo que jamás se oyó! ¡Lejos toda inquietud! Jesucristo, la verdadera seguridad, ha venido a nosotros. ¡Lejos toda debilidad! hoy ha aparecido el Salvador. ¡No más guerras, lejos toda disputa! hoy ha descendido de lo alto del cielo la verdadera paz. ¡Lejos toda amargura! hoy los cielos han destilado miel sobre la tierra. ¡Huya la muerte! el cielo nos ha dado hoy la vida. Hoy cantan los ángeles en la tierra, exultan los arcángeles, dense parabienes los profetas, son invitados los santos, confundidos los malvados, se regocijan los buenos, recobran la vista los ciegos, los lisiados caminan, quedan limpios los leprosos, los desconsolados recobran la alegría, los enfermos la salud y resucitan los muertos...

Los ángeles anuncian a Dios, el Cordero es mostrado a los pastores. (...) Ellos son los primeros en contemplar al Autor de la luz; ante el Redentor de los creyentes envuelto en pañales, quedan cubiertos de asombro, al verle cómo acepta la indigencia de la condición humana. Quiso nacer por el hombre, por eso, era necesario que pasara por todas estas humillaciones. Los pastores proclaman por todas partes la noticia recibida de los ángeles, ellos que fueron los primeros en conocer por aviso del cielo, el milagro de este maravilloso nacimiento»[1].

 


[1] San Pedro Crisólogo, Sermón para Navidad; PLS 2,180-182. La vida de Pedro, arzobispo de Ravena (Italia), llamado Crisólogo (= Palabra de oro) desde el siglo IX, permanece bastante oscura. Nació en Imola hacia 380. Entre 425 y 429, con seguridad antes de 431, fue nombrado metropolita de Ravena. En 445 asistió al fallecimiento de Germán de Auxerre. Tres o cuatro años después escribió a Eutiques (+ 454?), archimandrita de Constantinopla, que había acudido a él después de su condena por parte de Flaviano (+ 449), y lo invitó a someterse a las decisiones del papa León Magno (440-461). Falleció entre 449 y 458, probablemente el 3 de diciembre de 450, tal vez en Imola. Se le atribuyen actualmente una Carta y unos ciento ochenta y tres Sermones.

Con nuestra precedente entrega de: Vivir hoy la Regla de san Benito, pusimos fin a la traducción de dicho comentario. Se pueden encontrar cada una de las entregas en la sección SURCO, Regla de san Benito.