LA VISIÓN COMO INTERTEXTO BÍBLICO EN SANTA GERTRUDIS (I)

Estatua de santa Gertrudis, Iglesia de San Bartolomé, Monasterio de Arouça, Portugal.

Ana Laura Forastieri, ocso[1]

 

Resumen: A partir del relato de una visión de santa Gertrudis narrada por su biógrafa, el artículo tematiza la experiencia de la visión como lugar de recreación y relectura del texto bíblico, proponiendo un camino hermenéutico en dos pasos: del texto bíblico a la visión y de la visión al relato. Seguidamente se analiza el texto elegido como una construcción literaria estructurada en base a la hermenéutica bíblica medieval de los cuatro sentidos de la Escritura.

 

La visión mística ocupa un lugar privilegiado[2] entre las experiencias por medio de las cuales el Espíritu hace avanzar la inteligencia de la Revelación en la Iglesia, hasta el fin de los tiempos[3]. Más aún, a partir de la declaración de santa Hildegarda de Bingen como doctora de la Iglesia, el Magisterio incorporó la originalidad, profundidad y ortodoxia de las visiones, como criterio de juicio para evaluar el requisito específico del carisma doctoral, es decir, la doctrina eminente[4].

Propongo aquí el análisis de un texto visionario de santa Gertrudis de Helfta, mística y monja medieval del siglo XIII perteneciente a la tradición benedictino-cisterciense, actualmente postulada también ella, al doctorado de la Iglesia[5]. Las visiones de santa Gertrudis tienen lugar principalmente en el contexto litúrgico, son experiencia viva del misterio celebrado.

La liturgia es el primer intertexto bíblico[6], el ámbito en el que la Palabra de Dios resuena en el hoy de la Iglesia, actualizando la plenitud de sus sentidos. Los hechos salvíficos narrados en la Biblia, son traducidos por el texto litúrgico en gestos rituales y símbolos -más propiamente: en gestos sacramentales-, que tienen la virtud de actualizar la acción salvadora de Dios y hacerla de nuevo operante, por el poder de la Palabra de Dios, la potestad conferida a la Iglesia y la fe de la Iglesia.

En el contexto de la fe viva de la Iglesia se sitúa la experiencia mística de santa Gertrudis. El texto bíblico releído y cantado en el contexto litúrgico como responsorio, himno o antífona, en aquella concreta comunidad de Helfta, se hizo experiencia viva del misterio en las visiones místicas de santa Gertrudis y de las dos Matilde. Al ser comunicadas, sus experiencias fueron acogidas en el seno eclesial por aquella comunidad mistagógica, que las interpretó, las recreó, las recopiló y las plasmó por escrito[7], hasta llegar a editarlas en las distintas obras del corpus de Helfta[8]. Aquí tratamos en particular sobre el Legatus divinae pietatis[9]: una obra compuesta, del género de revelaciones, que reúne los testimonios de la vida de Gertrudis, y que hoy nos llega a través de los avatares de la historia, en dos versiones: la versión estándar destinada a la circulación, conocida a través de varios manuscritos[10], y la versión primitiva, no destinada originalmente a la circulación, que hoy nos llega a través del manuscrito 827 de la Biblioteca Universitaria de Leipzig[11].

En el caso de Gertrudis, la experiencia de la visión, en cuanto tiene lugar casi siempre en relación con la celebración litúrgica, es una recreación, relectura y aplicación del texto bíblico. En un estadio posterior, su experiencia se cristaliza en un relato. La visión es la experiencia viva; el texto visionario contiene y trasmite la visión, pero no la agota. El texto es la interpretación y relectura eclesial de dicha experiencia plasmada por la relatora, que no siempre es la misma Gertrudis. El Legatus divinae pietatis es una obra compuesta, de la cual solo el libro II es de puño y letra de Gertrudis, mientras que los restantes cuatro libros son obra de la redactora final con la colaboración de otras hermanas, en base a las confidencias de Gertrudis. Esta nota eclesial en la producción del texto, no invalida la autenticidad de las visiones narradas, sino que, por el contrario, la acredita, por el consenso eclesial que supone de parte de su comunidad y sus contemporáneos, sin el cual dichos relatos no habrían subsistido en el tiempo[12].

Tenemos así un recorrido hermenéutico en varias etapas:

- del texto bíblico al texto litúrgico;

- del texto litúrgico actualizado en la celebración, a la experiencia mística;

- de la experiencia, a la configuración del texto visionario, a través de varias instancias de interpretación y recreación dadas por los distintos intermediarios de la escritura; y

- del texto visionario a nuestro hoy, pasando por distintos tipos de lecturas.

A continuación vamos a analizar un relato visionario del capítulo 36 del Libro IV del Legatus -es decir, un texto no autógrafo de Gertrudis-, a fin de descubrir que el relato está entramado de la Palabra de Dios, leída según la hermenéutica bíblica medieval. Esto da por resultado un texto estructurado en base a los cuatro sentidos de la Escritura:

- el sentido literal o histórico[13], que explica los hechos de la historia de la salvación;

- el sentido alegórico o espiritual[14], que revela el misterio de Cristo contenido en esos hechos;

- el sentido tropológico o moral[15], que enseña lo que debemos vivir en orden a nuestra salvación; y

- el sentido anagógico o escatológico[16], que revela los bienes que esperamos alcanzar en la vida eterna.

Un adagio medieval resume la significación de estos cuatro sentidos: “littera gesta docet, ut credas allegoria, moralis quid agas, quo tendas anagogía”: la letra enseña los hechos, la alegoría lo que has de creer, el sentido moral lo que has de hacer y la anagogía, a dónde has de tender[17].

 


[1] La autora es monja del Monasterio Trapense de la Madre de Cristo, Hinojo, Argentina y está encargada de la difusión de la postulación de Santa Gertrudis al doctorado de la Iglesia en América Latina.

[2] Ponencia dada en el Vº Coloquio Latinoamericano de Literatura y Teología, sobre el tema “Biblia y Literatura”, organizado por la Asociación Latinoamericana de Literatura y Teología (ALALITE) en conjunto con la Facultad de Letras y la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 30 de Septiembre – 2 de Octubre de 2014.

[3] CONCILIO VATICANO II, Constitución Apostólica Dei Verbum 8

[4] BENEDICTO XVI, “Carta Apostólica por la proclamación de santa Hildegarda de Bingen como Doctora de la Iglesia Universal”, 3, L’Osservatore Romano del 14.10.12, 7.

[5] Para más información sobre la causa del doctorado, cfr.: SURCO: Conferencia de Comunidades Monásticas del Cono Sur, [en línea] http://www.surco.org/santagertrudis.

[6] La intertextualidad es la relación de un texto oral o escrito con otros textos (orales o escritos), ya sean contemporáneos o anteriores; el conjunto de textos con los que se vincula explícita o implícitamente un texto constituye un tipo especial de contexto, que influye tanto en la producción como en la comprensión del discurso. En esta ponencia intento demostrar que los relatos de las visiones de santa Gertrudis producidos en el monasterio de Helfta se comprenden por referencia primaria a la liturgia, y, a través de esta, a la Biblia. Al afirmar que la liturgia es el primer intertexto bíblico quiero decir que la liturgia es el primer ámbito en que los textos bíblicos son interpretados, aplicados, actualizados y expandidos más allá de su sentido histórico. El relato visionario es una ulterior recreación de los textos litúrgicos y bíblicos.

[7] El florecimiento místico de Helfta en el siglo XIII no puede comprenderse fuera del contexto de toda la comunidad. Las experiencias de Gertrudis y de las dos Matilde no hubieran subsistido en el tiempo sin una comunidad mistagógica que las acogiera, las interpretara como modélicas y las transmitiera, para favorecer el surgimiento de experiencias análogas. Y ello solo fue posible en base de un sensus comunis, a una hermenéutica comunitaria fundada en la doctrina espiritual recibida de los padres cistercienses del siglo precedente. Por este sensus comunis o sensus ecclesiae, la comunidad de Helfta actúa como Iglesia.

[8] Sobre las obras que integran el corpus de Helfta hay distintas opiniones, pero el debate versa sobre las siguientes: Legatus Divinae Pietatis, Memoriale Abundantiae Suavitatis Divinae, Exercises, Liber Specialis Gratiae, Das Fließende Licht der Gottheit, Lux Divinitatis, y Missa quam Dominus Iesus Christus personaliter decantavit in coelo cuidam virini adhuc esistenti in corpore nomine Trutta.

[9] La edición crítica latina del Legatus Divinae Pietatis es: GERTRUDE D´HELFTA, Oeuvres Spirituelles, Tomo II: Le Héraut Livres I et II, Sources Chrétiennes N° 139, Paris, Éd. Du Cerf, 1968; Tomo III: Le Héraut Livre III, Sources Chrétiennes 143, Paris, Ed. du Cerf, 1968; Tomo IV: Le Héraut Livre IV, Sources Chrétiennes 255, Paris, Ed. du Cerf, 1978; Tomo V: Le Héraut Livre V, Sources Chrétiennes 331, Paris, Ed. du Cerf, 1986. Existen dos traducciones al español a partir del texto crítico, a saber: GERTRUDIS DE HELFTA, Mensaje de la misericordia divina (El Heraldo del Amor Divino), Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1999; Los Ejercicios, Burgos, Monte Carmelo, 2003; El Mensajero de la Ternura Divina. Experiencia de una mística del siglo XIII. Tomo I (Libros 1-3) y Tomo II (Libros 4-5), Burgos, Monte Carmelo, 2013. En adelante lo cito: L para indicar Legatus, seguido de número romano, para indicar el libro, y de números arábigos, para indicar sucesivamente el capítulo y los parágrafos, conforme a la edición latina. Para la traducción al español sigo la edición de Monte Carmelo.

[10] Este el texto de la edición crítica de Sources Chrétiennes, cfr. nota 9.

[11] Sobre el Manuscrito 827 de la Biblioteca Universitaria de Leipzig cfr. Almuth MÄRKER – Balázs J. NEMES, “Hunc tercium conscripsi cum maximo labore occultandi. Schwester N von Helfta und ihre ‘Sonderausgabe’ des Legatus divinae pietatis Gertrudes von Helfta in der Leipziger Handschrift Ms 827”, en Beitrage zur Geschichte der deutschen Sprache und Literatur 137 (2015) 248-296, disponible en formato PDF en: https://www.academia.edu/attachments/51746929/download_file?st=MTUzODE1OTQwNCw5Ny4xMjcuMjUyLjEyNw%3D%3D&s=swp-splash-paper-cover. Cfr. también: Elena TEALDI, “Il testo del Legatus divinae pietatis di Gertrude di Helfta nel manoscritto Leipzig, universitätsbibliothek 827. Alcuni rilievi”, en: La divina pietas e la suppletio di Cristo in S. Gertrude di Helfta: una soteriologia della misericordia. Atti del Convegno organizzato da Istituto Monastico della Facoltà di Teologia Pontificio Ateneo Sant’Anselmo, Roma, 15-17 novembre 2016, ed. de Juan Javier FLORES ARCAS – Bernard SAWICKI (Studia Anselmiana, Roma, 2017) 25-44; traducido al castellano en esta misma página, cfr.: http://surco.org/content/texto-legatus-divinae-pietatis-gertrudis-helfta-manuscrito-leipzig-universitaetsbibliothek-8 y enlaces siguientes; disponible en formato PDF en https://drive.google.com/open?id=0B5lRz5caIsCkRGxaNjVITm90Y1U.

[12] El carácter comunitario de la redacción de Legatus, lo sitúa en continuidad con la Palabra de Dios. Bien pueden aplicarse al Legatus las siguientes palabras de Benedicto XVI referidas a la Sagrada Escritura: “La Escritura ha surgido en y del sujeto vivo del Pueblo de Dios en camino y vive de él. Se podría decir que los libros de la Escritura remiten a tres sujetos que interactúan entre sí: en primer lugar, al autor o grupo de autores a los que debemos el libro de la Escritura. Pero estos autores no son escritores autónomos en el sentido moderno del término, sino que forman parte del sujeto común ‘Pueblo de Dios’: hablan a partir de él y a él se dirigen, hasta el punto de que el Pueblo es el verdadero y más profundo autor de las Escrituras. Y aún más, este pueblo no es autosuficiente, sino que se sabe guiado y llamado por Dios mismo que, en el fondo, es quien habla a través de los hombres y su humanidad” Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, Buenos Aires, Plantea, 2007, 17.

[13] Cfr. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA (en adelante CEC) 116.

[14] Cfr. CEC 117.

[15] Ibid.

[16] Ibid.

[17] Cfr. CEC 118.