Editorial

La vida monástica, como toda vida cristiana, es una vida pascual, ins- cripta en el insondable misterio de la fecundidad de la muerte. Muerte de Dios, en Cristo que es epifanía de un amor más fuerte que la muerte; muerte de las comunidades monásticas que surgen, crecen y florecen para luego desaparecer –pensemos en Cluny o en Ntra. Sra. de Maristella y Ntra. Sra. del sagrado Corazón en el Brasil– en espera de una nueva primavera en la que volverán a brotar para dar, en la misma tierra o en otras lejanas, fruto abundante. Heridas nuestras y de nuestras comunidades que como las llagas del Señor Resucitado, pueden llegar a ser fuente de vida y de salvación y metamorfosearse en precioso e irremplazable progreso en el Espíritu. Muerte de la obediencia en la vida monástica que, según Doroteo de Gaza, nos permite revivir por la sangre del Hijo, la purificación de las pasiones y la paciencia, la luz de la conciencia que hemos recibido del Creador para que pudiéramos discernir entre el bien y el mal y que el pecado ha oscurecido en nosotros.

No toda muerte nos conduce al Reino de Dios, de aquí la necesidad del discernimiento, tan apreciado por Casiano y por Benito, que nos indica que es lo que tiene que morir en nosotros para que Dios pueda crear un corazón puro que nos haga semejantes a Él y nos permita contemplarlo tal cual es.

De todo esto nos hablan en este número de Cuadernos Monásticos las voces diversas y complementarias del teólogo protestante Jürgen Moltmann, el Hieromonje greco-católico Eliseo, Doroteo de Gaza, las Hnas. Graciela Guzmán del Monasterio de la Madre de Cristo en Hinojo y Marie-David Weill de las Hermanas Apostólicas de San Juan en Lituania.

Por su parte, Maria Giovana Muzj nos hace de guía para recorrer “el camino de la la razón y de los afectos, de la mente y el corazón” en el drama cósmico, eclesial y personal de la celebración litúrgica de la Gran Semana en la Iglesia greco-bizantina que nos pone en contacto con el patrimonio más antiguo de la celebración de la Pascua cristiana.

Completan este número cuatro recensiones sustanciosas que ofrecemos como guía bibliográfica a nuestros lectores y la lista de libros recibidos.

SUMARIO

Editorial

Artículos

JÜRGEN MOLTMANN

“¿Dónde está Dios? ¿Es que Dios está lejos de nosotros, ausente, encerrado en su cielo? O bien, ¿está Dios entre nosotros, sufriendo con nosotros, clamando en nosotros, redimiéndonos del abandono?”.

MARIA GIOVANNA MUZJ

“Participar en todas las celebraciones de la Gran Semana en una Iglesia de rito bizantino es como hacer comunitaria y personalmente unos días de ejercicios espirituales en preparación a la Pascua del Señor, pero inmersos en la oración pública de la Iglesia. Tratar de entrar en este camino de la razón y de los afectos, de la mente y del corazón, que son los oficios litúrgicos de la Iglesia greco-bizantina, nos permite recorrer y captar a los creyentes durante esta Semana, única en el año, descubriendo los resortes interiores que la constituyen en un verdadero y particular itinerario transformante”.

HIEROMONJE ELISEO

La rumia agridulce de nuestros traumas corre el riesgo siempre de caer en la satisfacción ilusoria de estar del lado del cordero, y nunca del que prende la mecha.

MARIE-DAVID WEILL, SASJ

«… En el binomio de las dos primeras Conferencias, que presentan la finalidad de la vida monástica, el objetivo y los medios para alcanzarlo, Casiano insiste en la importancia de la “discretio”, “diakrisis”, a punto tal de llamarla “la madre, guardiana y moderadora de todas las virtudes”».

GRACIELA GUZMÁN, OCSO

“Dos comunidades Trapenses se instalaron en Brasil a comienzos del siglo XX: una masculina y otra femenina. Pero, ¿por qué vinieron y sobre todo por qué no se quedaron aquí y volvieron a Europa?”.

Fuentes

“Cree que todo lo que nos atañe, aún los más pequeños detalles, dependen de la Providencia de Dios y recibirás sin turbación lo que te sobrevenga. Cree que los ultrajes y desprecios son el remedio del orgullo de tu alma y ora por los que te maltratan como por verdaderos médicos. Persuádete de que el que odia la humillación odia la humildad, y el que huye de las personas irritadas huye de la dulzura”.

Libros

Ponemos a disposición de los visitantes este artículo de "Cuadernos Monásticos" en forma gratuita
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