Editorial

 

En este segundo número del año 2015 hemos querido seguir un hilo conductor que es “el monacato ayer y la Regla de san Benito”. Ante todo, como lo muestran los artículos que lo componen, por un lado es un repaso del monacato ayer tal como fue presentado en nuestra misma revista, con el trabajo del P. A. Metzinger que, con su gran experiencia de vida monástica, repasa los temas fundamentales de la Regla. Pero también nos referimos a la historia concreta de dos de los monasterios del Cono Sur que han cumplido 50 y 100 años de vida, presentando una reseña de sus celebraciones. También ofrecemos unas “orientaciones bibliográficas” sobre la historia de la interpretación de la Regla –que continuará– , y que están enmarcadas por el proceso de restauración de la vida monástica a partir de la refundación de Solesmes (1830). El comentario a la Regla de su segundo abad, P. Delatte, es como una punta de lanza que vuelve a tomar el texto de la Regla como verdadero eje de la vida de una comunidad, y seguimos hasta los recientes comentarios que abren todo un panorama para comprender el “espíritu de la Regla de san Benito”. Y remontándonos más allá, en la Fuentes, continuamos con la publicación de los Apotegmas de los que fueron los primeros monjes de Egipto, cuya sabiduría no tiene caducidad, y su primera mención en occidente se debe al uso que hace de ellos san Benito.

En este tiempo en que sólo valoramos lo presente o, por decirlo mejor, lo que nos preocupa a nosotros, e incluso miramos la vida monástica de nuestros antepasados como algo que terminó con ellos, el Santo Padre, al redactar su Carta Apostólica “Testigos de la alegría”, por este año dedicado a la Vida Consagrada, nos dice que mirar el pasado es un signo de gratitud. Y sigue: Poner atención en la propia historia es indispensable para mantener viva la identidad y fortalecer la unidad de la familia y el sentido de pertenencia de sus miembros. No se trata de hacer arqueología o cultivar inútiles nostalgias, sino de recorrer el camino de las generaciones pasadas para redescubrir en él la chispa inspiradora, los ideales, los proyectos, los valores que las han impulsado, partiendo de los fundadores y fundadoras y de las primeras comunidades. También es una manera de tomar conciencia de cómo se ha vivido el carisma a través de los tiempos, la creatividad que ha desplegado, las dificultades que ha debido afrontar y cómo fueron superadas… todo es instructivo y se convierte a la vez en una llamada a la conversión. Recorrer la propia historia es alabar a Dios y darle gracias por todos sus dones (n. 1).

De este modo, como dice el Santo Padre, una comunidad religiosa, una comunidad monástica –de la que nos habla el artículo de T. Kardong–, no se reduce a los monjes o monjas que la componen actualmente, sino que es una verdadera continuidad de un Cuerpo vivo, ese Cuerpo místico de Cristo, formado por toda una comunión de distintas épocas que recorre la historia de la salvación hasta que se vea formado plenamente en su futuro escatológico. De allí que, como dice el Papa, recorrer la historia es alabar a Dios y darle gracias por sus dones. No es simplemente hacer memoria, sino celebrar un memorial, dar gracias, descubrir la Eucaristía y el Cuerpo de Cristo que en ella se ofrece cada día en las comunidades. Eso es, como dice el artículo del P. Contreras, lo que san Antonio Abad llamaba “respirar a Cristo”. Sólo un cuerpo respira y es signo de que está vivo, con la vida de Cristo. Es de allí y sólo de allí, como dice el P. Contreras, que los monjes y religiosos podemos ser “testigos de la alegría” en el mundo actual, tal como nos lo pide el Santo Padre.

SUMARIO

Editorial

Artículos

ENRIQUE CONTRERAS, OSB

“En apretada síntesis y deteniéndome en unos pocos escritos del siglo IV, trataré de mostrar cómo, para nuestros padres en la vida monástica, la alegría cristiana se funda en la vivencia de la fe, la caridad y la esperanza”.

TERRENCE G. KARDONG, OSB

“El plan de trabajo que me propongo seguir en este estudio particular es mirar primero el texto mismo, RB 63, 1-9; luego arrojaré más lejos la red para considerar la historia del rango y el orden en la Iglesia y el monacato primitivos. Finalmente, enfocaré el objetivo sobre un capítulo de la Regla del Maestro (RM 92)… que, pienso, es el aguijón contra el cual [Benito] se enfrenta”.

ADALBERTO METZINGER, OSB

“Nuestra tesis podría ser la siguiente: por tradición, el autor de la Regla se siente ligado a los orígenes eremíticos del monacato. La experiencia de la vida comunitaria (¿Montecasino?) lo ha llevado a descubrir poco a poco el valor religioso de la comunidad y a ver en ella mucho más que un ambiente puramente preparatorio para formar santos”.

Crónicas

SANTIAGO GARCÍA MATA, OSB

La celebración litúrgica fue vivida desde su inicio con profundo entusiasmo y piedad. Las lecturas las leyeron monjes de otros monasterios, y en el canto fue una agradable sorpresa sentir la simbiosis entre las voces de monjes y monjas.

MARTÍN DE ELIZALDE, OSB

 

Ha sido a través de muchos actores e intermediarios, de situaciones providenciales y de misteriosos caminos humanos, que nuestro monasterio ha llegado hasta el día de hoy en estos lugares, con sacrificio y esfuerzo, con esperanza y generosa dedicación, con alegrías y satisfacciones, con pruebas y dolores.

MONS. ALBERTO SANGUINETTI

Así hoy, estamos haciendo memoria agradecida de esta pequeña iglesia, esta comunidad y familia de mujeres reunidas por la elección del Padre, según su designio, por el llamado de Cristo, por la acción del Espíritu.

Fuentes

«Dijo abba Santiago: “Como una lámpara ilumina un cuarto oscuro, del mismo modo también el temor de Dios, si viene al corazón del hombre, lo ilumina y le enseña todas las virtudes y mandamientos de Dios”».

Libros

FERNANDO RIVAS, OSB
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