Carta para hablar de la vida espiritual

El monje viene y llega, vive un lento y continuo devenir, deviene progresivamente lo que debe ser, finalmente es él mismo. Esto, que por otra parte es la esperanza de todo hombre, el monje cristiano lo vivirá per ducatum Evangelii, “bajo la guía del Evangelio” (Prol 21). En esa perspectiva, trataré de responder al deseo de ustedes, de una verdadera “vida espiritual”.

Para poder acceder a este contenido debe tener una suscripción a la edición Online de Cuadernos Monásticos.

Suscríbase o inicie sesión si ya tiene una suscripción