Seguir al Cordero donde quiera que vaya (Ap 14,4)

Comprender que Dios no actúa en lo irreal, sino en lo concreto de la miseria de cada uno, en la realidad del pecado, aunque parezca una paradoja: lo que creíamos y admitíamos como pecado, Dios lo aprovechaba para establecer su diálogo y reconducirnos hacia Él.

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