Inicio » Content » INTRODUCCIÓN A LA LECTURA DE LOS TEXTOS DEL MONACATO CRISTIANO PRIMITIVO (siglos IV-VI) [14]

1.4. Evagrio Póntico

Sus obras[1]

La transmisión de las obras de Evagrio está marcada por la controversia “origenista”, de la cual nuestro Autor no participó.

La primera parte de la controversia se desarrolló entre los años 399 y 403. Las acusaciones no pudieron afectar seriamente la reputación de la fuerte corriente espiritual, perteneciente al monacato egipcio, a la que pertenecían Evagrio, sus amigos y sus discípulos.

Por el contrario, en la segunda parte de la controversia, además de que ya no vivían quienes pudieron tener algún trato personal con Evagrio, sus amigos y discípulos, nos encontramos con la condena del Concilio de Constantinopla del 553[2], que fue fatal para Dídimo y Evagrio. Fueron entonces eliminados los escritos de los dos. De forma que, a partir de ese momento, las copias de las obras de Evagrio fueron cada vez más raras en el mundo griego. Algunas incluso se perdieron totalmente, excepto unos pocos fragmentos; otras sobrevivieron bajo un seudónimo (san Nilo fue el más usado); mientras que un buen número de ellas se conservaron en traducciones efectuadas en los límites, o fuera, de las fronteras del Imperio romano (sobre todo en siríaco).

Es posible que la censura se efectuara principalmente en Palestina, donde se dio la más fuerte reacción “antiorigenista”. Porque justamente allí, en ciertos ambientes monásticos, se seguían leyendo, con mucho entusiasmo y poco discernimiento, las obras de Evagrio, comprendidos los Capítulos Gnósticos.

La HL, en su edición griega, menciona “tres libros sagrados para los monjes, denominados Antirretikós, en los que trataba de las artes que hay que usar contra los demonios” (cap. 38,10). Estas obras serían la trilogía compuesta por:

Tratado Práctico (=TP), del que se conserva el texto griego[3].

El Gnóstico (=Gnos.), solamente se conservan fragmentos del texto griego, pero hay dos versiones antiguas (siríaca y armenia) que permiten reconstruir la obra[4].

Capítulos Gnósticos (=KG), casi totalmente perdido el texto griego, se ha salvado en dos traducciones siríacas: una de ellas “expurgada”[5].

La “trilogía”, no conservada de esa forma por la tradición manuscrita, estaba precedida de la carta a Anatolio, epístola dedicatoria, que como tal ha sido ubicada al comienzo del Tratado Práctico.

¿Evagrio tuvo más de una forma de agrupar sus escritos o partes de ellos? La Vida copta (QE, pp. 160-161) parece apuntar en tal dirección y no hay por qué desechar la posibilidad “a priori”.

Dicha Vida sostiene asimismo que Evagrio “era muy versado en las santas Escrituras” (QE, p. 160), lo cual se comprueba en sus Scholia, comentarios breves a algunos textos bíblicos[6]. Lamentablemente esta parte de su obra sufrió las consecuencias de la “damnatio memoriae” de su Autor.

A pesar de esa condena de la memoria de Evagrio, muchos continuaron leyendo sus escritos, es lo que prueba la “salvación” de su Tratado sobre (o de) la Oración (=TO), conservado bajo el seudónimo de san Nilo[7].

“Corriendo el tiempo la hostilidad se comenzó a atenuar, aunque siempre haya quedado una cierta reserva. Para los hesycastas del siglo XIV, que tanto le deben, directa o indirectamente, Evagrio será finalmente el “divino” (QE, p. 27).

 

Sus enseñanzas

Se pueden considerar dos líneas básicas o principales para entender las obras de Evagrio: a) las bases sobre las que asentó su reflexión sistemática; b) la luz que pueden aportar sus diversas obras leídas en forma “paralela”, es decir, Evagrio explicado por Evagrio mismo.

a) El “sistema evagriano” se apoya sobre los siguientes pilares:

- la Sagrada Escritura interpretada espiritualmente (o sea, por medio del método alegórico del cual fue maestro indiscutido Orígenes)[8];

- la “herencia” de Orígenes;

- las enseñanzas de Basilio de Cesarea, de los Padres del desierto (sobre todo aquellos que habitaron los desiertos de Nitria y Las Celdas, contemporáneos suyos) y, en menor medida, de Gregorio de Nacianzo y de Dídimo el Ciego (+398)[9].

 


[1] Seguimos QE, pp. 24-27.

[2] Contra Orígenes, Dídimo y Evagrio, nominalmente, lo mismo que de sus discípulos.

[3] Editado por A. y C. Guillaumont, en la colección SCh, ns. 170-171, Paris, Eds. du Cerf, 1971. Trad. en CuadMon n. 11 (1976), pp. 229 ss.; y en: Evagrio Póntico. Obras espirituales (en adelante: Obras…), Madrid, Ed. Ciudad Nueva, 1995, pp. 133-175 (Biblioteca de patrística, 28); versión italiana en: Evagrio Pontico. Trattato pratico. Cento capitoli sulla vita spirituale (Introd., trad., commento e note), Comunità di Bose - Mgnano, Ed. Qiqajon, 2008 (Padri Orientali).

[4] Ed. de A. y C. Guillaumont en SCh nº 356, Paris, Eds. du Cerf, 1989. No es propiamente una edición crítica pues sólo presenta los fragmentos griegos, dejando a un lado los textos conservados en siríaco y armenio.

[5] Ambas han sido editadas por A. Guillaumont en la Patrologia Orientalis, vol. 28,1, Paris, 1958, pp. 17 ss.

[6] Se han editado los textos griegos de las Scholia al libro de los Proverbios (SCh nº 340, Paris, 1987; recensión en CuadMon n. 24 [1989], pp. 383-384), y al libro de Eclesiastés (SCh nº 397, Paris, 1993), ambas ediciones se deben a Paul Géhin.

[7] Texto griego en la PG 79,1165-1200. Trad. de P. Saenz, osb, en CuadMon n. 11 (1976), pp. 211 ss.; y en Obras..., pp. 231-275.

[8] Conviene aclarar aquí que por “tipología” se entiende aquel método empleado por Qumrán y los Rabinos, según el cual algunas profecías del AT ya se cumplieron en ciertos eventos de la historia de Israel. En tanto que la “alegoría” es una metodología de origen griego, que descubre el sentido oculto de un pasaje. El NT no distingue entre ambos, porque ve en un dato del AT el tipo de un dato del NT, dándole un significado no-literal. En el siglo IV, ambos se separan: se busca distinguir el sentido literal del significado (o significados) más profundo(s); podría, pues, hablarse de una suerte de itinerario que comprende: letra - tipología - moral - sentido alegórico-místico (o espiritual). Cf. G. Dorival, art. Sens de l’Écriture, en Dictionnaire de la Bible. Supplément, vol. 12, Paris, Letouzey & Ané, 1992, cols. 427 ss.

[9] La Vida copta sostiene que Evagrio “era muy versado en las santas Escrituras y en las tradiciones ortodoxas de la Iglesia católica” (QE, p. 160).