Inicio » Content » INTRODUCCIÓN A LA LECTURA DE LOS TEXTOS DEL MONACATO CRISTIANO PRIMITIVO (siglos IV-VI) [18]

1.4. Evagrio Póntico

Las bases de la vida monástica (Rerum monachalium rationes)[1]

Dos opciones

1. Se dice en Jeremías: «Y tú no tomes para ti mujer en este lugar, porque el Señor dice sobre los hijos y las hijas que serán engendrados en este lugar: “Morirán de mala muerte”» (Jr 16,2-4). Esta palabra muestra que, según el Apóstol: “El hombre casado se preocupa de este mundo, cómo agradar a su mujer, y está dividido. Y la mujer casada se preocupa de las cosas del mundo, y cómo agradar a su marido” (1 Co 7,33-34). Y evidentemente lo que dice el profeta: “Morirán de mala muerte”, no se entiende solamente de los hijos e hijas que son el fruto de la vida conyugal, sino también de los hijos e hijas nacidos en el corazón, es decir, los pensamientos y los deseos carnales; ellos también morirán, por así decirlo, en el pensamiento malsano, enfermo y lánguido de este mundo, y no conseguirán la vida celestial y eterna. “Pero el no casado, dice (el Apóstol), se preocupa de las cosas del Señor, cómo agradará al Señor” (1 Co 7,32), y producirá frutos siempre vivientes e inmortales de vida celestial.

 

Abrazar la “hesiquía”

2. Así es el monje; y así debe ser el monje, que se abstiene de mujer y no engendra ni hijos ni hijas en el lugar antes mencionado (por Jeremías). Todavía más, deber ser un soldado de Cristo, desprendido de la materia, exento de preocupaciones, ajeno a todo pensamiento de negocios y de activismo, como también dice el Apóstol: “Nadie en la milicia se ocupa de las cosas de la vida civil, para agradar al jefe que lo ha enrolado” (2 Tm 2,4). Que el monje progrese en esto, especialmente habiendo dejado toda la materia de este mundo, y que corra para obtener los trofeos hermosos y nobles de la hesiquía. ¡Qué bella y noble es, en efecto, la ascesis para la hesiquía! ¡Cómo (es) verdaderamente hermosa y noble! Porque su yugo es suave y liviana la carga (Mt 11,30). Suave[2] (es) la vida y agradable la práctica (de ella)[3].

 

Austeridad en la alimentación

3. ¿Deseas, por tanto, querido, abrazar la vida monástica tal como es ella y correr tras los trofeos de la hesiquía? Deja las preocupaciones del mundo, de los príncipes y los poderosos (son) esas cosas[4]; es decir, despréndete de la materia, sé impasible[5], ajeno a toda concupiscencia, para que, hecho extranjero del estado que resulta, puedas ejercitar bellamente la hesiquía. Porque si no te apartas de esas cosas, no podrás conducir rectamente ese género de vida.

Toma[6] un alimento frugal y de bajo precio[7], en pequeña cantidad y fácil de preparar. Si te llega el pensamiento de alimentos costosos, incluso bajo el pretexto de la hospitalidad, recházalo, no lo retengas por ningún motivo. Porque por ese medio el Adversario te tiende una emboscada, una trampa para apartarte de la hesiquía. Tienes al Señor Jesús que reprende al alma que se preocupa por las cosas materiales, (como) Marta, y le dice: “¿Por qué te ocupas de muchas cosas y te turbas? Una sola cosa es necesaria” (Lc 10,41), saber, dice (Él), escuchar la palabra divina, tras lo cual, sin fatiga se encuentra todo. Por eso también en seguida agrega: “María, en efecto, ha elegido la mejor parte, que no le será quitada” (Lc 10,42). Y tienes asimismo el ejemplo de la viuda de Sarepta que daba hospitalidad al profeta[8]. Si solamente tienes pan, sal[9] y agua, puedes con esto obtener la recompensa de la hospitalidad. Y si no tienes esto, pero recibes a un huésped solo con una buena disposición y le ofreces una palabra útil, igualmente podrás obtener la recompensa de la hospitalidad, porque ha sido dicho: “La palabra (es) mejor que un buen regalo” (Si 18,17).

 

La pobreza

4. Respecto de la limosna, he aquí cómo hay que pensar: no desees tener riquezas para distribuirlas a los pobres; porque esto es también un engaño del Maligno, que a menudo nos vuelve hacia la vanagloria, y arroja al espíritu en vanas preocupaciones. Tienes en el Evangelio a la viuda, sobre la que el Señor dio testimonio; (ella) por medio de sus dos únicas monedas superó, por la intención y la fortaleza, a los ricos: “Porque ellos, dijo (Jesús), de lo que les sobraba han puesto en el tesoro, pero ella ha puesto todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44).

Sobre las vestimentas, no desees tener gran cantidad de vestimentas. Provéete de las que bastan para las necesidades del cuerpo. “Arroja más bien tu preocupación en el Señor, y Él proveerá por ti” (Sal 54 [55],23). “Él mismo, dice (la Escritura), se preocupa de nosotros” (1 P 5,7; cf. Mt 6,25; Si 2,6-8). Si careces de alimentos o de vestimentas, no te avergüences de recibir lo que otros te lleven, porque esa vergüenza es una forma de orgullo. Pero si tú mismo tienes cosas en sobreabundancia, dalas al que pasa necesidad. Es así que Dios quiere que sean provistos sus hijos. Por eso el Apóstol escribiendo a los corintios, dice hablando acerca de los indigentes: «Que lo que les sobra a ustedes ayude a la penuria de los demás, para que lo superfluo de ellos subvenga a la penuria de ustedes, para que haya igualdad, como está escrito: “El que tiene mucho no tendrá demasiado, el que tiene poco no estará desprovisto”» (2 Co 8,14-15; Ex 16,18). Teniendo, por tanto, lo necesario para el presente, no te preocupes por el futuro, ya sea que se trate de un día, o de una semana, o de un año[10], o de unos meses. Porque el tiempo de mañana está por llegar, y ese mismo tiempo proveerá lo necesario[11]; tú busca ante todo el reino de los cielos y la justicia de Dios, puesto que el Señor dice: “Busquen el reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas les serán añadidas” (Mt 6,33)[12].

 

La soledad

5. No adquieras un servidor[13], no sea que el Adversario por medio de él suscite algún escándalo, y turbe tu pensamiento con la preocupación de alimentos costosos. Porque no podrías ni siquiera ocuparte de ti mismo. Y si te llega el pensamiento del descanso corporal, piensa en lo mejor, es decir en el descanso espiritual; porque, en verdad, el descanso espiritual es mucho mejor que el corporal. Incluso si tu intención es beneficiar a (tu) servidor, no te dejes persuadir[14]. No es ese nuestro trabajo, sino el de otros santos padres, que viven en comunidades. Piensa solamente en tu beneficio (espiritual), y preserva el modo de vida de la hesiquía[15].

No ames habitar con hombres preocupados por las cosas materiales[16] y ocupados en los negocios[17]. Habita solo o bien con hermanos desprendidos de la materia[18] y que piensen como tú. El que habita con hombres preocupados por las cosas materiales y ocupados en los negocios, participará totalmente también en sus vicisitudes, y se hará esclavo de exigencias humanas: vanas conversaciones, y toda clase de otros peligros: cólera, tristeza, locura de las cosas materiales, temor y escándalo.

No te dejes arrastrar por las preocupaciones respecto de los padres o el amor a los familiares; sino que evita las reuniones frecuentes con ellos, en el temor que te despojen de la hesiquía en la celda y te atraigan hacia sus propias preocupaciones. “Deja, dice el Señor, que los muertos entierren a sus propios muertos. Tú, ven, sígueme” (Mt 8,22). Incluso si la celda en que habitas es de muy fácil acceso, huye y no la mantengas[19], no te dejes retener por el amor a ella. Haz todo, obra en todo de forma que puedas vivir en la hesiquía y la calma[20], y esfuérzate por establecerte[21] en la voluntad de Dios y en la lucha contra los invisibles.

 


[1] PG 40,1252-1264. Filocalia, t. I, Atenas 31957, pp. 38-43. CPG 2441. Cf. Robert E. Sinkewicz, Evagrius of Pontus. The Greek Ascetic Corpus. Translation, Introduction and Commentary, Oxford, University Press, 2003, pp. 1-11 (Oxford Early Christian Studies), que en adelante abreviamos: Evagrius.

[2] O: dulce (edys).

[3] Se refiere a la hesiquía y a la ascesis o disciplina que es necesario practicar para adquirirla.

[4] Cf. Ef 6,12.

[5] Apathes: libre de pasiones; o también: de pensamientos turbados por las pasiones.

[6] Lit.: adhiérete o soporta (antecho).

[7] O: común, vulgar (eykataphronetos).

[8] Cf. 1 R 17,10 ss.

[9] Agregan la Filiocalia y el manuscrito Athous 333.

[10] Conservo la lectura del texto de PG 40,1256 C, que dice eviaytoy (año).

[11] Cf. Mt 6,34.

[12] Cf. Evagrio, Tratado de la oración, 38: “Busca únicamente en tu oración la justicia y el Reino, esto es la virtud y el conocimiento (gnosis), y lo demás se te dará por añadidura (Mt 6,33)” (indicación tomada de Evagrius, p. 233, nota 1)

[13] Podría traducirse también: un servidor joven o niño servidor (serving-boy: Evagrius, p. 6). “Si los monjes tenían los medios para adquirir servidores, como algunos ciertamente lo hacían, es claro que no todos provenían de las clases económicas menos pudientes. Sobre esto ver Ewa Wipszycka, Études sur le christianisme dans l´Égypte de l‘Antiquité Tardive, Roma, Institutum Patristicum Augustinianum, 1996, pp. 337-362, especialmente: pp. 358-359 (Studia Ephemeridis Augustinianum, 52)” (Evagrius, p. 233, nota 2).

[14] Cf. Evagrius, p. 6, cuya propuesta de traducción adopto. Lit.: “Y si el provecho para beneficio del servidor te llega a la mente, no te dejes persuadir por él”.

[15] Quien se inicia en la vida monástica, y más aún en su forma eremítica, debe evitar todo aquello que lo distraiga o aparte de su meta.

[16] Lit.: materiales, o corporales (ylikos).

[17] O: envueltos en los negocios (cf. Evagrius, p. 7).

[18] Lit.: inmateriales (aylos).

[19] Lit.: no tengas miramientos (pheise, pheidomai).

[20] Scholasai: vacar, dedicar el tiempo, estar sin ocupaciones.

[21] Lit.: para ser (genesthai).