Inicio » Content » INTRODUCCIÓN A LA LECTURA DE LOS TEXTOS DEL MONACATO CRISTIANO PRIMITIVO (siglos IV-VI) [20]

1.5. Shenute (hacia 347-465) y el Monasterio Blanco

Datos biográficos[1]

Aunque no pueden considerarse absolutamente adquiridas las fechas de su cronología, es posible afirmar que Shenute nació hacia 347 (tal vez, el 25 de junio), en el seno de una familia cristiana; e ingresó en 371 -en 372 ya era monje- en el Monasterio Blanco, llegando a ser archimandrita después del 385, tal vez entre 388-389.

Sucedió a su tío Pqol (o Pcol), que habría fallecido entre 368 y 379, el posible fundador del cenobio, y a un segundo abad de nombre Ebonh, mencionado brevemente por Shenute en una de sus obras. Tal vez, fue durante una cierta crisis del liderazgo espiritual de este segundo abad, que nuestro biografiado fue llamado a convertirse en el archimandrita de la comunidad.

Según Stephen Emmel[2] “la evidencia de esos tempranos acontecimientos en la carrera monástica de Shenute procede de sus propios escritos, particularmente de dos trabajos que están conservados en el primer volumen de sus Cánones. Estas dos obras son largas cartas que Shenute escribió a otros miembros de su comunidad monástica. Presuponen una situación en la que ya había muerto el primer padre y había sido sucedido por otro, bajo el cual el autor era un monje entre otros. Shenute escribió la primera de esas ‘cartas abiertas’ para anunciar a la comunidad su intención de retirarse a completa soledad en el desierto, por causa de un lamentable evento: habiendo conocido (por divina revelación, según Shenute) el incidente de un pecado carnal en la comunidad, el cual había sido ocultado por alguien con un cargo de responsabilidad, lo informó al padre de la comunidad, quien lo refutó. No solamente el superior se negó a creerle a Shenute, sino que también consideró que Shenute era el que había cometido la falta, y que se había hecho culpable de una calumnia difamatoria. Shenute expresó todo esto claramente en su carta y se preparó para partir. Pero su segunda ‘carta abierta’ a la comunidad revela que los acontecimientos subsiguientes cambiaron por completo la situación: se conoció un nuevo incidente, un pecado, trayendo vergüenza para el monasterio y su líder, pero poniendo de manifiesto que Shenute era un hombre con visión profética y con una fuerte voluntad. De modo que la gente empezó a hablar de él como la persona indicada para hacerse cargo del monasterio”[3].

Esas cartas fueron escritas antes de que Shenute llegara a ser superior del monasterio, y constituyen sus dos primeras obras[4].

La muerte de Shenute puede fijarse el 1º de julio de 465 con cierta seguridad, a la asombrosa edad de 118 años[5].

En su muy larga vida Shenute acompañó a Cirilo de Alejandría al Concilio de Éfeso (año 431); y mantuvo intercambios epistolares con Timoteo (+ 384) y Dióscoro (+ 454), ambos patriarcas de Alejandría; también se relacionó con Nestorio (+ 451), cuando fue exiliado a Egipto, en el año 435. Finalmente, dejó la dirección del monasterio a su discípulo Besa (+ después de 474), pocos años antes de morir.

 

Sus obras

Los extensos escritos de Shenute, en copto sahídico, nos proporcionan el corpus literario más grande de un autor de los siglos IV-V en este idioma, con más de 3.800 páginas conservadas.

«El núcleo de los escritos sobrevivientes de Shenute es un corpus de al menos diecisiete volúmenes que recopilan (pero probablemente también seleccionan) sus obras: nueve volúmenes de cánones y ocho volúmenes de discursos. Los códices mismos emplean la palabra greco-copta kanon para designar los nueve volúmenes de los cánones, aunque los trabajos individuales en estos volúmenes a menudo se designan como epistole (“carta o letra”), un término que está bien atestiguado para este propósito como utilizado por el mismo Shenute.

El término que generalmente se asocia con el contenido de los ocho volúmenes de los Discursos es la palabra greco-copta logos, que podría traducirse de varias maneras, incluyendo “discurso” o “sermón”; pero aquí también epístola – “carta (o letra)” aparece con cierta frecuencia.

La distinción entre estos dos componentes centrales del corpus literario de Shenute reside, en términos generales, en que los Cánones tienen que ver principalmente con la vida interior y la disciplina de la federación de monasterios de Shenute (dos para hombres y uno para mujeres), mientras que los Discursos se refieren sobre todo a las preocupaciones de Shenute (y sus monasterios) más allá de los muros del monasterio, en el distrito Panopolitano en el que se ubicaron esos monasterios.

Shenoute mismo formó el conjunto de nueve volúmenes de los Cánones durante los ochenta años de su liderazgo monástico, y su transmisión se prosiguió en el Monasterio Blanco a lo largo de ocho siglos, dando testimonio de la autoridad con la que los estableció…

Los volúmenes de Discursos, por otra parte, probablemente se organizaron solo después de la muerte de Shenute, siendo su propósito, al menos en parte, constituir una fuente de lecturas para los servicios religiosos en días particulares a lo largo del año litúrgico.

Además de los diecisiete volúmenes de los Cánones y Discursos, hay una colección de Cartas en el sentido propio habitual (a diferencia de las “letras-cartas” en los Cánones y Discursos), dirigidas a varias personas fuera del monasterio, incluidos los arzobispos de Alejandría (posiblemente a cada uno de ellos desde Timoteo I hasta Timoteo II), clérigos, funcionarios del gobierno provincial, residentes de Panópolis, terratenientes locales y aldeanos. Como suele ser el caso en los corpus de cartas de autores patrísticos griegos y latinos de la antigüedad tardía, el corpus de las Cartas de Shenute incluye algunos textos de los cuales él no fue el autor sino el destinatario (por ejemplo, varias cartas dirigidas a Shenute por Cirilo de Alejandría y por el sucesor de Cirilo, Dióscoro). Desafortunadamente, esta parte del corpus de Shenute está particularmente mal conservada… Solo unas pocas de las Cartas sobreviven por completo... Principalmente lo que tenemos son solo fragmentos…»[6].

 

La vida en la antigua Federación de Shenute

«El monasterio de Shenute era un cenobio, un monasterio de vida comunitaria. En la antigüedad, un monasterio cenobítico era una comunidad altamente organizada de monjes que trabajaban juntos, comían juntos y rezaban juntos. El monasterio proporcionaba dirección espiritual, reglas y normas escritas, y una elaborada cadena de mando. Era económicamente autosuficiente…

Shenute fue el superior de una federación que constaba de tres comunidades monásticas: dos monasterios para hombres y uno de monjas. Con solo unas pocas excepciones, los monjes y las monjas no tenían contacto entre ellos; los Monasterios Blanco y Rojo estaban constituidos solamente por hombres. Cada una de las tres comunidades estaba encabezada por un abad o abadesa, que recibía las órdenes directamente de Shenute. Cada comunidad, los dos monasterios y el convento de monjas, estaba rodeada por un muro que cercaba el entero recinto; y cada cenobio funcionaba de manera más o menos independiente. Los monasterios incluían una serie de edificios llamados “casas”; cada casa estaba encabezada por un jefe de casa o jefa de casa, que proporcionaba la orientación administrativa y espiritual a los monjes o monjas. Las casas tenían “celdas” (habitaciones), donde vivían los monjes o las monjas. También contenían una sala de reuniones para tejer y orar, y talleres. Además de las casas, otros edificios importantes en cada comunidad eran: un comedor central, una cocina, una enfermería, una cocina para la enfermería, una panadería, un edificio de almacenamiento central, la iglesia, una biblioteca y un scriptorium; había además una casa en la puerta, talleres y un lavadero. Fuera de los muros había campos, huertos, palmerales y plantaciones de frutales; animales de granja, equipos y sistemas de riego. Estos detalles se conocen por los escritos de Shenute. Mientras los arqueólogos excavan los restos físicos del monasterio, parte de la tarea de los eruditos es comparar los descubrimientos arqueológicos con la descripción del monasterio hecha por Shenute.

La población monástica de cada congregación incluía una amplia gama de personas: no solo adultos maduros sino también niños pequeños, adolescentes, jóvenes y ancianos. Se hicieron arreglos especiales para cuidar a cada grupo de acuerdo con sus habilidades y necesidades. La vida diaria de cada monje o monja estaba cuidadosamente regulada por reglas, normas y tradiciones, incluida la forma en que caminaban, hablaban, vestían, comían, rezaban y pensaban. Su estilo de vida era muy disciplinado y ascético. Los monjes o las monjas tenían que seguir un horario diario, señalado por el sonido de las campanas de madera:

Antes del amanecer: una reunión en cada congregación de todas las casas, para rezar y tejer

6 a.m.: una sesión de oración y tejido (o: trenzado) en cada una de las casas

9 a.m.: una sesión de oración y tejido en cada una de las casas

12 del mediodía: una comida comunitaria para todas las casas juntas

3 a.m.: una sesión de oración y tejido en cada una de las casas

Tarde: una reunión en cada congregación de todas las casas, para rezar y tejer.

Entre estos eventos, o trabajaban y rezaban solos en sus celdas o realizaban tareas asignadas por su jefe o jefa de casa. Los monjes o monjas de cada congregación compartían una comida comunitaria al mediodía, que consistía en pan y una dieta estrictamente vegetariana sin productos lácteos, pescado o vino. Por la noche, comían una comida sencilla solos en su habitación. Se observaban días especiales de ayuno los miércoles y viernes. La Misa se celebraba dos veces por semana, el sábado por la noche y el domingo por la mañana temprano. Los monjes o monjas enfermos recibían atención médica experta de médicos de los monasterios, varones o mujeres. Se proporcionaba atención de enfermería profesional en la enfermería, y se podían recetar alimentos más sustanciosos para los enfermos. Los visitantes del monasterio eran alojados y alimentados en un lugar especial, cerca de la puerta principal.

La federación era casi autosuficiente, como una gran finca agrícola. Debido a que producían un excedente, los monjes y las monjas podían comprar o intercambiar materiales y servicios que la federación no podía producir. Los productos excedentes de los dos monasterios de hombres eran trenzados (cestas, esteras, sogas), bolsas y libros; El convento de mujeres producía tejidos de lana y lino.

«El antiguo monasterio fue destruido físicamente algún tiempo antes del año 1441. En el siglo XX (en 1975), los monjes ortodoxos coptos volvieron a ocupar el sitio. En 1997, bajo el liderazgo de Su Santidad el Papa Shenouda III, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Copta dio reconocimiento oficial a un nuevo y moderno monasterio en el sitio antiguo, llamado “El Monasterio de San Shenute” (Dayr Anbā Shinūdah). Este edificio es el sucesor moderno del antiguo monasterio de Shenute. Los modernos edificios monásticos ahora se encuentran principalmente en el extremo occidental del sitio, cerca del desierto. El día de la fiesta de Shenute es Abib 7 en el calendario copto (1º de julio, calendario occidental). Cada año, un gran número de cristianos coptos van a ese sitio desde las ciudades vecinas de Sohag y Akhmim como peregrinos, celebrando el festival anual (mawlid) de san Shenute» (https://egyptology.yale.edu/expeditions/current-expeditions/yale-monastic-archaeology-project-south-sohag/shenoutes-monastic).

 


[1] Sobre la, así llamada, Vida de Shenute, atribuida a su discípulo Besa, dice Stephen Emmel: “… Como actualmente la conocemos, es una obra mucho más tardía de la literatura copta, perteneciente a un género bien conocido, que se ajusta a ciertas convenciones y sirve a un propósito particular. El propósito de la Vida es honrar, o incluso glorificar, al biografiado por todos los medios posibles. En el caso de un hombre santo como Shenute, son especialmente los milagros, que se creía que había realizado o que se habían presenciado, lo que sirve para honrar y glorificar su santidad, glorificando así a Dios y edificando a quienes leen el escrito o escuchan lo que se lee. Por lo tanto, no es sorprendente que la mayor parte de este Vida consista en una serie de historias que narran eventos milagrosos que involucran a Shenute, sin ningún intento de ubicar las historias en un marco cronológico, excepto las que comienzan con algunos milagros de la juventud de Shenute, y el escrito que concluye con su muerte. Pero entre su nacimiento y su muerte, la cronología exacta de los acontecimientos no es importante en esta Vida. Lo que es importante es que Shenute fue santo desde el principio hasta el final, como lo demuestra su milagrosa Vida en una historia tras otra, página tras página” (p. 36). Trad. castellana de dicha Vida, en Cuadernos Monásticos n. 137 (2001), pp. 213-242; y n. 138 (2001), pp. 335-373:

https://www.surco.org/sites/default/files/cuadmon/disponible_no/cuadernos-monasticos-137-2922.pdf

https://www.surco.org/sites/default/files/cuadmon/disponible_no/cuadernos-monasticos-138-2931.pdf.

[3] From the other Side of the Nile: Shenute and Panopolis, en Arno Egberts et al. (Eds.), Perspectives on Panopolis: An Egyptian Town from Alexander the Great to the Arab Conquest. Acts from an International Symposium Held in Leiden on 16, 17 and 18 December 1998, Leiden, Brill, 2002, pp. 95-113 (Papyrologica Lugduno-Batava, vol. 31), el texto citado: pp. 95-96.

[4] Emmel, From the Other Side…, p. 96.

[5] Cf. Stephen Emmel, Shenoute’s Place in the History of Monasticism, en Gawdat Gabra y Hany N. Takla (Eds.), Christianity and Monasticism in Upper Egypt, vol. 1, Cairo and New York, The American University in Cairo Press, 2008, pp. 31-46, en particular p. 36.

[6] Stephen Emmel, Shenoute the Archimandrite: The Extraordinary Scope (and Difficulties) of His Writings, en Journal of the Canadian Society for Coptic Studies 10 (2018), pp. 9-36. Citamos, con pequeñas modificaciones, las pp. 14-15.