Inicio » Content » INTRODUCCIÓN A LA LECTURA DE LOS TEXTOS DEL MONACATO CRISTIANO PRIMITIVO (siglos IV-VI) [43]

4.3. Las “Lauras” (continuación)

Santos Sabas y Teodosio

A partir de San Eutimio se puede afirmar con certeza que el desierto comienza a florecer; cada wadi ve nacer y crecer su monasterio, su laura o su cenobio. Es realmente difícil hacer un censo completo, y aún hasta hoy día, arqueológicamente, se descubren permanentemente nuevas ruinas de monasterios de época bizantina en Jerusalén y alrededores. Este florecimiento, iniciado por Eutimio, alcanza su madurez con los famosos San Teodosio y San Sabas.

 

Vida de San Sabas

Sabas, el”santificado”, como Cirilo de Escitópolis gusta nombrarlo, nace en Mutalaska, Capadocia (hoy Talas y Kaiseri en Turquía) en el 439, de padres cristianos. Su padre formaba parte del contingente imperial de los “Isaurios”, con quienes se embarca para Alejandría llevando a su mujer, y dejando al pequeño Sabas al cuidado de su tío, Hermias. Agobiado por el carácter de su tía, huye Sabas hacia la casa de su tío paterno, Gregorio, que habitaba en las cercanías. Debido a una discusión entre sus dos tíos acerca de la herencia del niño, este escapó de nuevo refugiándose en el vecino monasterio de Flaviano. Allí aprendió el salterio y se dio por entero a la vida monástica. Se ejercitó en la vida ascética superando muy pronto,”por la humildad, la obediencia y las fatigas de la piedad, a sus setenta compañeros de lucha”. En el año 456 parte hacia Jerusalén, donde es acogido por Elpidio, sucesor de Pasarión en el monasterio del Monte Sión. Llega en un momento muy agitado, cuando el patriarca Juvenal había logrado reingresar a su sede patriarcal después de haber debido sostener una ardua batalla contra muchos monjes que se oponían a la aceptación de la fórmula del concilio de Calcedonia (451). Solo Eutimio había apoyado a Juvenal y a la fórmula del concilio.

Sabas se dirigió, pues, pasado el invierno, hacia la laura de Eutimio, donde pidió ingresar. Es famosa la respuesta del célebre abad: ”No creo conveniente, pequeño, que un joven como tú permanezca en la laura. No es ventajoso para la laura el contar con jóvenes, ni es provechoso para un joven el vivir entre anacoretas. Anda, querido hijo; va torrente abajo, hacia el monasterio del abad Teocisto. Allí podrás hallar mucho fruto para tu alma”.

En la laura de Teocisto, en Wadi el Moukellik, no tardó Sabas en sobrepasar a sus compañeros. Teniendo treinta años, en el 469, obtiene el permiso del nuevo superior, Longino, de retirarse cinco días por semana a una gruta aislada en el wadi. Aunque perteneciendo al cenobio, adopta el modo de vida de las lauras sin seguir insistiendo en ingresar en la de Eutimio. Este último, no obstante, lo llevará consigo a sus retiros de Cuaresma en el alto desierto, junto con otros monjes.

Cuando murió Eutimio en el 473, seguido por su fiel discípulo Domiciano una semana después, Sabas se fue definitivamente de Wadi el Moukellik para errar por el desierto durante una decena de años, acompañado por otro monje del monasterio de Teodosio el Grande. Iban de gruta en gruta, aprende Sabas a vivir casi sin nada, además de hacer frente a los peligros del desierto y los asaltos de los demonios. Cinco años más tarde, un ángel se le aparece diciéndole:”Si realmente quieres colonizar este desierto, entonces deténte, dirígete al borde oriental de aquel barranco; allí donde tú ves, enfrente tuyo, una gruta no estropeada; alójate allí. 'Aquel que da de comer a los rebaños y a los pichones de cuervo que lo invocan' (Sal 147,9), tomará Él mismo el cuidado de ti”.

Así fue como se instaló en una gruta inaccesible de Wadi Siloam o an-Nar (Cedrón), aquella que aún puede verse hoy, frente al monasterio de San Sabas. Allí permanecerá hasta la llegada de los primeros discípulos, en el 483.

 

La “Laura de San Sabas”:

El número de discípulos llegó en pocos años a ciento cincuenta. Eso motivó un cierto traslado. Por revelación, conoció San Sabas que Dios le mostraba una gruta destinada a ser la iglesia del monasterio, enfrente de donde se encontraban, del otro lado del wadi. Es alrededor de dicha iglesia que surgirá la tan célebre “Laura de San Sabas” (también conocida como Gran Laura o Mar Saba). En 490 será confirmado por el patriarca Salustio como higúmeno (abad) del monasterio, y será ordenado sacerdote.

Sabas continuará con la costumbre de Eutimio de retirarse al desierto para la Gran Cuaresma. Solamente que no la hará inmediatamente después de la fiesta del Bautismo del Señor, sino después de haber celebrado las grandes memorias de Antonio el Grande y Eutimio. Sus peregrinaciones también serán distintas de sus predecesores, ya que irá mucho más lejos. Un año atravesará el Jordán y llegará hasta Gadara, otro año hasta Banyas (Cesarea de Filipo); en otra oportunidad descendió al Mar Muerto y cayendo en un pozo de asfalto, sufrió quemaduras en todo el cuerpo. A su regreso, los discípulos solo lo reconocieron por la voz. En 492 fundó el cenobio de Castellón, donde se levantaba la antigua fortaleza Hircania. En 493 el pequeño Cenobio, no lejos dela Gran Laura. Dotó a la Gran Laura de una hospedería, de un hospital y de una nueva iglesia, consagrada a la Madre de Dios. También construyó dos hotelerías más para los peregrinos, una en Jericó y otra en Jerusalén.

La estima del patriarca Salustio por Sabas se pone de manifiesto mediante la elección, en 493, de este como archimandrita (arzobispo) de solitarios, mientras que Teodosio el Grande fue nombrado al año siguiente archimandrita de cenobitas.

En el 503, como consecuencia de una nueva rebelión de sesenta monjes dela Gran Laura (la primera había tenido lugar en tiempo de Salustio, cuando Sabas fue nombrado abad, pero Salustio lo había confirmado en el cargo), Sabas se exilia, primero a Gadara en Transjordania, luego a Nicópolis (Anwas, actual Latrún) durante tres años, hasta que el patriarca Elías, sucesor de Salustio, lo encuentra, le intima a regresar y a los monjes rebeldes de someterse a su autoridad o irse. Estos prefirieron irse, no sin antes haber destruido parte de la Gran Laura. Pero Sabas no abandona a los rebeldes, quienes después de haber andado errantes algún tiempo, se instalan sobre los restos de un monasterio abandonado ubicado a 2 kms. al sur de Téqoa (Bir el-Wa´ar, en elWadi Jihar). Allí los encuentra y los ayudará a construir la iglesia, les da consejos y los dota de un higúmeno, Juan, uno de sus primeros discípulos. El lugar será conocido como la “Nueva Laura”.

Nuevas fundaciones tienen lugar: Los “cenobios de la Gruta” o Spelaion, al oeste de Castellón en 508, y el monasterio de la Torre, en Yébel Mountar en 509. La “laura de las siete bocas” (Hepástomos) en 510, el cenobio de Zannos y Benjamín, a tres kilómetros al sur de la gran Laura, en 511.

 

Actividad de san Sabas como archimandrita

El patriarca Elías de Jerusalén enviará a Sabas a Constantinopla, para que lo defienda ante el emperador Anastasio, de tendencia contraria al concilio de Calcedonia. Pero en el 512 Severo es elegido patriarca de Constantinopla. De clara tendencia anticalcedónica, destituye y destierra a Elías, nombrando en su lugar al staurofilaco (guardián de la reliquia de la Cruz) Juan, más conciliador con los monofisitas (contrarios a Calcedonia). Los monjes se movilizaron entonces para convencer al nuevo patriarca de adherir a la ortodoxia calcedónica, lo cual le costará a dicho patriarca la cárcel. Para salir de ella se inventa una estratagema. Juan debía jurar, en una ceremonia pública, su comunión con Severo. Pero para que no pareciese como que el juramento había sido arrancado a la fuerza, debía ser previamente liberado de la cárcel. A todo esto, los monjes estaban sobre aviso. El día fijado, dos mil monjes se reunieron en la Basílica de San Esteban (hoy día la Ecole Biblique), al norte de la puerta de Damasco. A la llegada de Juan, acompañado por Sabas y Teodosio, los monjes comenzaron a gritar por varias horas: “¡Anatematiza los herejes y confirma el concilio!”, y también: “¡Si alguien rehusa aceptar los cuatro concilios como los cuatro evangelios, sea anatema!”. De tal modo, que el delegado del emperador que había venido de Cesarea para tomarle declaración a Juan, al ver el espectáculo tuvo miedo y se volvió a Cesarea sin la declaración de fidelidad del patriarca. El emperador de Constantinopla, montó en cólera, trató de exiliar el patriarca Juan, así como a Sabas y Teodosio. Los monjes elevaron en seguida una petición para defenderlos, pero ocupado en otros proyectos, el emperador Anastasio dejó caer en olvido su plan y murió en el 518.

En el 531, después de una revuelta de los samaritanos, en la cual estos destruyeron iglesias, poblados y asesinaron al obispo de Neápolis (Nablus) y numerosos sacerdotes, Sabas, más que nonagenario, es enviado una vez más ahora ante el emperador Justiniano, para pedir el auxilio de Constantinopla. Obtuvo que una parte de los impuestos de los años 530-32, más algo de las sumas de dinero confiscadas a los samaritanos, sirvan para pagar las reparaciones, también obtuvo que la iglesia de Santa María la Nueva de Jerusalén fuera terminada, que un hospital nuevo se construyera y que un fuerte se edificara bajo los monasterios de Sabas para protegerlos de las incursiones de las tribus árabes. A su regreso, funda aún una nueva laura, la de Jeremías, y muere el 5 de Diciembre del 532.

 

San Teodosio el Grande

Teodosio también ere de origen capadocio. Nació alrededor del 430, de padres cristianos. Siendo cantor de su iglesia, aprendió de memoria el salterio, así como el resto de las Escrituras. Fue por las mismas Escrituras, que tomó la decisión de abandonar su país y trasladarse a Tierra Santa para abrazar la vida eremítica. En el camino pasó por Antioquía donde visitó al gran Simeón Estilita (el eremita que vivió toda su vida sobre una columna). Desde lo alto de la columna, Simeón predijo a Teodosio una vida monacal brillante: ”Tú construirás un enorme recinto inaccesible a los embates de las bestias espirituales; tú conducirás hacia Dios a aquellos que practicarán el ascetismo”.

Llega a Jerusalén casi al mismo tiempo que Sabas. Es recibido por Longino, abad del monasterio de la torre de David. Rehusando este último dejarlo partir para el desierto a causa de las disputas teológicas que azotaban los monasterios, lo confió a Hikelia, una mujer muy rica que había hecho construir por aquel tiempo la iglesia del Kathisma de la Theotokos (iglesia del Reposo de la Madre de Dios), cerca de Mar Elías, camino de Belén. Teodosio llegó a ser procurador del monasterio, y a la muerte del higúmeno, fue designado por todos como su sucesor. No obstante, como desconfiaba de los peligros propios del gobierno, se escapó. Llegó a Metopa, donde fue formado en la vida monástica por dos discípulos de Eutimio, Marino y Lucas. Luego se retiró como solitario a una gruta en un predio donde aún hoy se alza, algunos kilómetros al este de Belén, el monasterio de Teodosio o Deir Dosi, donde según una tradición los Magos habían pernoctado después de haber visitado al niño Jesús.

Varios discípulos acuden a visitar a Teodosio, pidiéndole vivir con él. Al principio se muestra contrario y los trata con excesiva dureza, pero amonestado por el entonces archimandrita de los monjes, finalmente los acepta y comienza a construir una hospedería para los huéspedes, más adelante un cenobio. Muchos comenzarán a pedir vivir con él. El cenobio, fundado en el 473, llegará a ser el más imponente del desierto de Judea, llegando a alojar cuatrocientos monjes a la muerte de Teodosio. Llegó a contar con cuatro iglesias: Una para los de lengua griega, otra para los armenios, otra para los Besses (una tribu Tracia) y otra para los que pasaban por momentos espiritualmente difíciles. Había también una casa para los monjes de paso, un hospicio para los monjes “torturados por el demonio”, un edificio con hospital para los seculares y un hogar de ancianos. El cenobio también contaba con un hospital en Jericó. Este aspecto “social” del monacato se hallaba inspirado en Basilio de Cesarea, de quien Teodosio había tomado las reglas.

En el 493-94 fue elegido archimandrita de cenobitas. Murió el 11 de enero del 529, siendo más que centenario.