Inicio » Content » INTRODUCCIÓN A LA LECTURA DE LOS TEXTOS DEL MONACATO CRISTIANO PRIMITIVO (siglos IV-VI) [45]

4.4. La “Escuela” de Gaza

Barsanufio de Gaza[1]

Su origen era egipcio y su lengua materna, el copto. Pero en su correspondencia se servía del griego. Desconocemos las fechas de su nacimiento y muerte. Posiblemente falleció hacia 540, de edad avanzada.

Su aparición en la historia nos lo presenta ya recluso en el monasterio fundado por Seridós al sur de Gaza. Y se lo llama “el Gran Anciano”. Era extremoso en su cuidado de la soledad, no recibiendo a nadie en su celda, a excepción de su higúmeno, a quien le dictaba sus cartas. Algunos incluso llegaron a dudar de un personaje al que nunca veían. Para desengañarlos, Barsanufio convocó a los hermanos y les lavó los pies. Sin duda, él mismo quiso que su muerte pasara inadvertida. Al extremo que a finales del siglo VI se le creía aún con vida.

Vivía con extrema austeridad, al punto que uno o dos días por semana, a veces más, olvidaba el alimento material por su delectación en las realidades espirituales.

Algunos dones extraordinarios dan testimonio de su santidad: profecías, discernimiento de pensamientos, poder de perdonar los pecados a distancia, aunque no era sacerdote, en virtud de su intimidad con Dios.

No se lo puede separar de su amigo Juan, cuya vida también es poco conocida. Este tampoco era sacerdote y ejercía la dirección espiritual por medio de cartas.

 

Juan de Gaza[2]

Nada sabemos de sus orígenes, de su juventud y de sus inicios en la vida monástica. Seguramente no era egipcio.

Fue a ponerse bajo la dirección de Barsanufio, quien lo llamaba su “hijo bendito, humilde y obediente (Epístola 129). No tardando en devenir su émulo en santidad, sabiduría y dones extraordinarios, por lo que se le llamó profeta, hombre de Dios y taumaturgo.

Ambos reclusos vivían en celdas separadas, pasando a ocupar Juan la que antes utilizaba su maestro, cunado éste falleció. Solo se comunicaban por el pensamiento y la oración, estando así unidos en Dios.

Seridós les servía de secretario a ambos y de intermediario con el mundo exterior. Y Doroteo, luego de haber intercambiado correspondencia con Juan por largo tiempo, finalmente se puso a su servicio.

El santo anciano predijo que moriría menos de ocho días después de Seridós, pero el nuevo higúmeno, elegido para sucederlo, le rogó esperar dos semanas suplementarias para beneficiarse de sus preciosos consejos. Luego de lo cual Juan pidió que vinieran a verlo todos los hermanos del monasterio para abrazarlos y entregar en paz su alma a Dios. Esto debió suceder hacia el año 543.

En lo fundamental la enseñanza de Barsanufio y Juan es la misma, ya que ambos beben en las mismas fuentes: la Sagrada Escritura, el Asceticón de Isaías de Gaza, los Apotegmas de los Padres. Con todo, Juan se distingue de sus maestros no solo por tener un espíritu más “sutil”, sino también por su temperamento, óptica y mentalidad.

Juan sabe descender mejor que el Gran Anciano en ciertos detalles prácticos sobre los que es interrogado, a veces incluso con preferencia a aquel. Podremos hallar en su discípulo, Doroteo, las señales propias de su temperamento y de su espíritu.

 

Lecturas:

Cartas a Doroteo de Gaza: Cuadernos Monásticos n. 149 (2004), pp. 211-257.

https://www.surco.org/sites/default/files/cuadmon/disponible_no/cuadernos-monasticos-149-3050.pdf

 

Cartas 600-607: Cuadernos Monásticos n. 180 (2012), pp. 93-104.

https://www.surco.org/sites/default/files/cuadmon/disponible_no/cuadernos-monasticos-180-830.pdf

 

Cartas a Eliano: Cuadernos Monásticos n. 181 (2012), pp. 181-209.

https://www.surco.org/sites/default/files/cuadmon/disponible_no/cuaderno-181-860.pdf

 

Cartas al monje Juan de Beersheba: Cuadernos Monásticos n. 183 (2012), pp. 437-468.

https://www.surco.org/sites/default/files/cuadmon/disponible_no/cuadernos-monasticos-183-980.pdf

 


[1] Cf. I. Hausherr, sj, art. Barsanuphe (saint), en Dictionnaire de Spiritualité, T. 1, Paris, Beauchesne, 1937, cols. 1255-1262. Ed. de las cartas de Barsanufio y Juan en la Col. Sources Chrétiennes vols. 426, 427, 450, 451, 468, Paris, Les Éditions du Cerf, 1997-2002.

[2] Cf. Lucien Regnault, osb, art. Jean de Gaza, en Dictionnaire de Spiritualité, T. 8, Paris, Beauchesne, 1977, cols. 536-538.