Inicio » Content » INTRODUCCIÓN A LA LECTURA DE LOS TEXTOS DEL MONACATO CRISTIANO PRIMITIVO (siglos IV-VI) [59]

5.4. Casiodoro (+ hacia 585/590)

Desde su nacimiento hasta su “conversión”

Flavio Magno Aurelio Casiodoro Senador nació entre 480-485 en Syllacium, actual Squillace, Catania[1].

Muy joven todavía, alrededor de los veintidós años, inició el cursus honorum. Seguramente luego de recibir una esmerada educación. La buena posición social y económica de su familia le permitió un rápido acceso los puestos públicos.

Su padre había sido prefecto del pretorio en tiempos de Teodorico, entre los años 501-507. En este mismo año Casiodoro fue nombrado quaestor (sacri) palatii, un cargo semejante al de un canciller. Y en 514, recibió el oficio de cónsul ordinarius, un título honorífico.

Entre 519 y 523, desaparece de la escena pública, sin que tengamos noticias ciertas sobre su actividad. Luego, en 523, recibe el nombramiento de magister officiorum, función que desempeñará hasta el año 527. De nuevo otro período sin datos sobre su actividad. Hasta que en 533, es honrado con el mismo título que su padre: prefecto del pretorio. Alto cargo que dejará en 537.

“Cuatro años después de la toma de Roma, en 540, le llegará el turno a Ravenna de caer en manos de Belisario. Esta vez, y realizando lo que él llamará su ‘conversión’, Casiodoro renuncia de forma definitiva a toda carrera política, no sin antes recibir una última distinción, la de patricio, título también honorífico (entre 538 y 540 aproximadamente)”[2].

Es posible que Casiodoro haya sido tomado prisionero por Belisario al apoderarse de Ravenna, y enviado al exilio en Constantinopla. Pero tal afirmación se queda en el terreno de las suposiciones. Lo cierto es que Casiodoro vuelve a desaparecer por espacio de diez años, para encontrarlo de nuevo en Constantinopla entre los años 550-554, junto al papa Vigilio (537-555), que residía en dicha ciudad desde el año 547.

El abandono o retiro de la vida pública en 537, ha sido denominado “su conversión”. Lo cual no se debe comprender como una primera aproximación a la fe cristiana, sino como un cambio de vida. En consecuencia, habría pedido el bautismo en 538, y más tarde, en 554, abrazaría la vida monástica en Vivarium. Este cambio profundo en su vida es lo que se puede denominar su conversatio[3].

 

Vivarium y sus últimos años

Al regresar a Italia, Casiodoro contaría alrededor de sesenta y cinco años[4]. “Fundó entonces en el Monte Muscius, en Squillace, un monasterio cuyo nombre, Vivarium, procede de su cercanía a un vivero de peces sobre el río Pellene (hoy Allesi, afluente del Copanello). Y reservó un lugar para los anacoretas en el cercano Monte Castellum. Ambos montes presumiblemente formaban parte de la misma finca familiar”[5].

Es poco lo que realmente sabemos sobre esta comunidad por él fundada. “No parece, por ejemplo, que Casiodoro haya sido ordenado, ni que hubiera asumido el cargo de superior, ni sabemos si y en qué medida se puede establecer una relación entre la regla vigente en Vivarium y de la san Benito”[6].

“El hombre que había pasado toda su vida adulta en las grandes ciudades -Ravenna, Roma, Constantinopla-, se establece en un pequeño monasterio, en un lugar apartado a la orilla del mar… Abandonando todo pensamiento relacionado con los negocios políticos se hace monje, maestro y teólogo”[7].

En Vivarium, entre los años 576-590, murió Casiodoro, ya muy anciano.

“Consciente de la necesidad de que no cayera en el olvido todo el patrimonio humano y humanístico, acumulado en los siglos de oro del Imperio romano, Casiodoro colaboró generosamente, en los más elevados niveles de responsabilidad política, con los pueblos nuevos que habían cruzado las fronteras del Imperio y se habían establecido en Italia. También él fue modelo de encuentro cultural, de diálogo y de reconciliación. Las vicisitudes históricas no le permitieron realizar sus sueños políticos y culturales, orientados a crear una síntesis entre la tradición romano-cristiana de Italia y la nueva cultura gótica. Sin embargo, esas mismas vicisitudes lo convencieron de que el movimiento monástico, que se estaba consolidando en las tierras cristianas, era providencial. Decidió apoyarlo, dedicándole todas sus riquezas materiales y sus fuerzas espirituales.

Tuvo la idea de encomendar precisamente a los monjes la tarea de recuperar, conservar y transmitir a las generaciones futuras el inmenso patrimonio cultural de los antiguos para que no se perdiera. Por eso fundó Vivarium, un cenobio en el que todo estaba organizado de manera que se considerara sumamente precioso e irrenunciable el trabajo intelectual de los monjes. Estableció también que los monjes que no tenían una formación intelectual no se dedicarán solo al trabajo material, a la agricultura, sino también a transcribir manuscritos para contribuir a la transmisión de la gran cultura a las futuras generaciones. Y esto sin detrimento alguno del compromiso espiritual monástico y cristiano y de la actividad caritativa en favor de los pobres”[8].

 

Su producción literaria[9]

Para mayor claridad presentamos las obras de Casiodoro divididas en dos secciones.

a) Antes de su conversión

Chronica o Chronicon ab Adamo usque ad annum 519. Se trata de una compilación en la que son enumerados año tras año los acontecimiento más relevantes de la historia desde Adán hasta el año 519. Fue escrita en este mismo año, y dedicada a Eutarico, padre de Teodorico. CPL 899 y 2269[10].

Laudes (Discursos). Recopilación de una serie de alabanzas a personajes ostrogodos. Hacia 536, aunque los discursos deben ubicarse desde 506 en adelante. Solo nos quedan fragmentos. CPL 898.

Historia Gothorum. Obra compuesta a pedido de Teodorico. Se puede datar en torno a los años 526-533. Se conserva de su texto solo un compendio realizado por Jordanes (contemporáneo de Casiodoro). CPL 913.

Ordo generis Cassiodorum. Breve historia de su familia. Escrita entre 536-537. El texto no se ha conservado íntegro. CPL 909.

Variae. Hacia 537-538, “Casiodoro elaboró y llevó a término el grandioso plan de reunir en un único corpus todas las cartas (variae en realidad sobreentiende epistulae) escritas por él en nombre propio o de los reyes godos durante todo el período de su permanencia en la corte”[11]. La colección se ha conservado en su integridad, y está formada por doce libros. CPL 896.

b) Después de su conversión

De animae. Es el libro XIII de Variae. Esta obra puede considerarse «la primera prueba tangible de su “conversión religiosa”»[12] Su finalidad principal era la conciliación de las precedentes doctrinas sobre el alma. Hacia 538-540. CPL 897.

Expositio Psalmorum. Amplio comentario a los Salmos, el único en ámbito latino, después del compuesto por san Agustín, que trata el entero Salterio. Redactado probablemente entre 538-548, durante su permanencia en Constantinopla. Es su obra más extensa. CPL 900.

Expositio epistolae ad Romanos. Redactada hacia 575, para corregir los errores de Pelagio. CPL 902.

Complexiones in epistolas apostolorum: hacia 580. Comentario a los Hechos de los Apóstoles, las Cartas del NT y el Apocalipsis. CPL 903.

Institutiones divinarum litterarum. Se trata, ante todo, aunque no solamente, de una iniciación a la lectio divina, una ayuda para la lectura de las Sagradas Escrituras. CPL 906. Es la única de las obras de Casiodoro que se ha vertido a nuestra lengua, en la colección Biblioteca de patrística, n. 43 (Madrid, Ed. Ciudad Nueva, 1998), con el título: Iniciación a las Sagradas Escrituras (pero que comprende solo el libro primero); en 2009, con el título de Instituciones (Madrid, Ed. La Hoja del Monte), se publicó la traducción del libro II.

De orthographiae. Es el último de sus escritos, compuesto en su ancianidad, entre 577-586. CPL 907. Es una obra destinada a servir de guía para los monjes encargados de la transcripción de manuscritos. Para lo cual recoge las reglas de nueve conocidos gramáticos latinos.

 

Su legado

El Papa Benedicto XVI en sus Catequesis ha señalado la importancia de la herencia de Casiodoro para el Occidente latino:

«En su enseñanza, distribuida en varias obras, pero sobre todo en el tratado De anima y en las Institutiones divinarum litterarum, la oración (cf. PL 69,1108), alimentada por la Sagrada Escritura y particularmente por la meditación asidua de los Salmos (cf. PL 69,1149), ocupa siempre un lugar central como alimento necesario para todos”.

Y en la Expositio Psalmorum dice: “Rechazados y abandonados en Rávena los deseos de hacer carrera política, caracterizada por el sabor desagradable de las preocupaciones mundanas, habiendo gozado del Salterio, libro venido del cielo como auténtica miel para el alma, me dediqué ávidamente como un sediento a escrutarlo sin cesar y a dejarme impregnar totalmente por esa dulzura saludable, después de haberme saciado de las innumerables amarguras de la vida activa” (PL 70,10)»[13].

Por su parte, el P. de Vogüé, osb, puso de relieve la importancia de cuatro escritos de Casiodoro para la tradición monástica occidental: De anima, Expositio Psalmorum, la Historia tripartita y las Instituciones[14].

En seguida, debe aclararse que la Historia tripartita no es una obra de Casiodoro, aunque él fue su inspirador y su editor. “Destinada a los monjes de Vivarium, es una verdadera Historia eclesiástica, que desborda por completo la historia del monacato. Sin embargo, ella contiene un buen número de anotaciones que le conciernen. Contiene datos de historia monástica que permiten discernir la figura del monje que se ofrecía a las miradas de los occidentales, a mediados del siglo VI. En efecto, según parece, fue antes del año 555, que Casiodoro, estando todavía en Constantinopla, hizo trabajar a Epifanio, para que la Historia tripartita quedara terminada antes de su regreso a Italia y su instalación en Vivarium[15].

Sin duda, las Instituciones se nos presentan como el escrito que más influencia tuvo en la posteridad. “Asombra, decía el P. de Vogüé, el carácter original de esta obra, que constituye un acontecimiento único en la historia antigua del monacato. Por primera y última vez, se encuentra aquí un mecenas que se dirige a los monjes reunidos en sus dominios. Y este fundador del monasterio no es solamente, como tantos otros, un donante de bienes materiales. Su gran cultura, a la vez religiosa y profana, le conduce a interesarse activamente por las lecturas de sus hermanos y a proveerlos de una biblioteca en la que nada falte. Sin entrar en los detalles de las observancias monásticas, sobre lo cual nos deja en una casi completa ignorancia, el fundador de Vivarium arroja una viva luz sobre las condiciones y los presupuestos de una de esas prácticas: la lectura de los Libros sagrados, a la cual los monjes se dedican cada día durante varias horas”[16].

 


[1] El único dato que poseemos para establecer la cronología de Casiodoro nos lo ofrece él mismo en su tratado De orthographia, Prefacio 16: “[En último término] he llegado a debatir, con la ayuda de Dios, con mis muy queridos ortógrafos, en el nonagésimo tercer año de mi existencia”. Pero la fecha de composición de esta obra no es segura. Si se acepta la datación de 580-585, entonces Casiodoro pudo nacer entre los años 487-492; cf. A. Galonnier, Introducción a Cassiodore. De L’Âme, Paris, Les Éditions du Cerf, 2017, pp. 13-14 (Sources Chrétiennes [= SCh] 585). Ver A. Di Berardino (Dir.), Patrología IV. Del Concilio de Calcedonia (451) a Beda. Los Padres Latinos, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2000, p. 272 (BAC 605): entre 480-485; P. B. Santiago Amar, Introducción a Casiodoro. Iniciación a las Sagradas Escrituras, Madrid, Ed. Ciudad Nueva, 1998 (Biblioteca de patrística [BP] 43), p. 51: 484-490; J. O’Donnell, Cassiodorus, Berkeley, University of California Press, 1979, p. xv: 484-490. M. Simonetti, art. Casiodoro, en Literatura Patrística, Madrid, San Pablo, 2010, p. 321: 480-485; M. L. Angrisani Sanfilippo, art. Cassiodoro, en Nuovo Dizionario Patristico e di Antichità Cristiane, Genova – Milano, Marietti 1820, 22006, cols. 896-899: hacia 490.

[2] SCh 585, pp. 23-24.

[3] Así, Galonnier en SCh 585, p. 39.

[4] Hacia el 554; cf. O’Donnell, p. 193.

[5] BP 43, p. 14.

[6] Patrología IV, p. 274.

[7] O’Donnell, p. 12.

[8] Catequesis del Papa Benedicto XVI el miércoles 12 de marzo de 2008. Traducción en: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2008/documents/hf_ben-xvi_aud_20080312.html.

[9] Seguimos principalmente: Patrología IV, pp. 275-292; y BP 43, pp. 20-25. Para una presentación más amplia, cf. SCh 585, pp. 41-65.

[10] CPL: Eligius Dekkers, Clavis Patrum Latinorum, Turnhout, Brepols, 31995. Los números no remiten a las páginas, sino a las cifras al margen de cada obra.

[11] Patrología IV, p. 278.

[12] Ibid., p. 279; y SCh 585, p. 65.

[13] Catequesis del Papa Benedicto XVI el miércoles 12 de marzo de 2008: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2008/documents/hf_ben-xvi_aud_20080312.html.

[14] Adalbert de Vogüé, osb, Histoire littéraire du mouvement monastique dans l’antiquité. 9. Première partie: le monachisme latin. De Césaire d’Arles à Grégoire de Tours (525-590), Paris, Eds. du Cerf, 2005, pp. 267-312 (Col. Patrimoines Christianisme).

[15] Vogüé, p. 278.

[16] Vogüé, pp. 311-312.