Inicio » Content » LO QUE DICE SAN BENITO. UNA LECTURA DE LA REGLA (86)

Capítulo quincuagésimo sexto: La mesa del abad

Reciba siempre el abad en su mesa a huéspedes y peregrinos. Cuando los huéspedes sean pocos, puede llamar a los hermanos que él quiera; pero procure dejar uno o dos ancianos con los hermanos, para que mantengan la disciplina (Capítulo 56, versículos 1-3).

Este corto pasaje corresponde exactamente, por el lugar y por el contenido, a un capítulo un poco más largo del Maestro (RM 84). Éste, hacía comer en la mesa abacial a los ancianos del monasterio -especialmente a los porteros, ambos hombres de edad-, a los visitantes extranjeros y a los hermanos que sabían el salterio, estos últimos por rotación y a elección del abad. Benito, en la línea del capítulo sobre la hospitalidad (RB 53,10-11. 16), privilegia a “huéspedes y peregrinos”, llegando a ser los únicos comensales invitados por el superior, mientras que los de la casa simplemente cubren los puestos cuando hay menos huéspedes.

Así se confirma lo que habíamos visto tres capítulos antes: en la comunidad el abad es una suerte de delegado para la hospitalidad, para el honor y edificación de los huéspedes. Aquel que representa a Cristo en el monasterio comparte la mesa común con los que el monasterio recibe como a Cristo. Tanto en Benito como en el Maestro, además, esta mesa se encuentra en el refectorio común, a pesar de una interpretación corriente que ha recorrido los siglos. En los días de ayuno, el abad y los huéspedes comían allí frente a los miembros de la comunidad, pero frecuentemente unos y otros almorzaban y cenaban juntos.

En cuanto a la mesa de los hermanos, el Maestro quería que los decanos estuvieran siempre presentes para controlar a sus discípulos. Benito es menos estricto: los ancianos que velan por el orden, son “uno o dos”. Manteniendo, probablemente dos decanos a la cabeza de cada decanía, no concede la misma importancia que su predecesor a la obra educativa de estos auxiliares del abad. ¿Será que concede más importancia a la atención de cada uno sobre sí mismo, bajo la mirada de Dios?