Inicio » Content » REGLA DE SAN BASILIO. Traducida al latín por Rufino. Cuestiones 61-70

Cuestión 61[1]

Pregunta: ¿Cómo se reconoce al soberbio y cómo se lo cura[2]?

Respuesta: 1Se le reconoce por esto: porque siempre busca las cosas que son más importantes. Se lo cura si cree en la sentencia del que dijo: Dios resiste a los soberbios (St 4,6; cf. 1 P 5,5; Pr 3,34). 2Esto conviene saber, que en cuanto al que teme la condenación de la soberbia, es imposible que se cure de este vicio si no se aleja y se aparta de todas las ocasiones de exaltación; 3así como es imposible extirpar la verborragia de alguno o la locuacidad de las personas o cualquier tipo de fingimiento, si uno no se aparta completamente de todos los géneros 4no solo del obrar o del hablar o del moverse, sino también de oír a los que hablan, o de ver a los que hacen lo que se quiere olvidar. 5Y esto hay que observarlo con respecto a todos los vicios[3].

 

Cuestión 62[4]

Pregunta: ¿Qué es la humildad, y cómo podemos practicarla[5]?

Respuesta: 1La humildad en esto consiste: En considerar a todos los hombres superiores a nosotros (cf. Flp 2,3), según la definición del Apóstol. 2Podemos practicarla si nos acordamos del Señor que dice: Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón (Mt 11,29). Esto en muchas cosas lo mostró y lo enseñó a menudo; y debemos creerle porque promete: El que se humilla será ensalzado (Mt 23,12; Lc 14,11). 3Luego, en todos los actos y en todas las actividades debemos esforzarnos siempre y sin interrupción, para llegar a ser más humildes que los otros, y en esto pongamos (todo) nuestro esfuerzo. 4Pues así, a duras penas podremos eliminar de nuestro recuerdo la arrogancia anterior y adquirir el afecto de la humildad, como también suele suceder en las artes. 5De la misma manera se debe obrar para obtener las otras virtudes que nos han sido mandadas por nuestro Señor Jesucristo[6].

 

Cuestión 63[7]

Pregunta:¿Es conveniente buscar el honor[8]?

Respuesta: 1Se nos ha enseñado que debemos tributar a cada uno el honor correspondiente[9]; pero se nos prohíbe procurar el propio honor, porque el Señor dice: 2¿Cómo pueden creer, buscando la gloria unos de otros, y no buscan la gloria que viene del único Dios? (Jn 5,44). 3Por tanto procurar la gloria y el honor de los hombres es signo de infidelidad y de que somos extraños a la piedad de Dios, máxime cuando el Apóstol dice: Si todavía quisiera agradar a los hombres no sería siervo de Cristo (Ga 1,10). 4Si, pues, los que reciben la gloria que les ofrecen los hombres son condenados de este modo, ¿de qué juicio serán reos los que procuran aquello que ni siquiera se les ofrece?

 

Cuestión 64[10]

Pregunta: ¿Cómo debemos obedecernos mutuamente[11]?

Respuesta: 1Como los servidores a sus señores, según lo que ordena el Señor: El que quiera ser grande entre ustedes, sea el último de todos y el servidor de todos (Mc 9,35; 10,43. 44; Mt 20,26. 27)[12]. 2A esto añadió, para inclinarnos más a la humildad[13]: Así como el Hijo del hombre no vino a ser servido sino a servir (Mt 20,28; cf. Mc 10,45). Y también el Apóstol dice: Por el amor del Espíritu, sírvanse los unos a los otros (Ga 5,13).

 

Cuestión 65[14]

Pregunta:¿Hasta qué punto conviene que obedezca el que desea cumplir la regla de agradar a Dios?

Respuesta: 1Lo muestra el Apóstol proponiéndonos la obediencia del Señor que se hizo obediente, dice, hasta la muerte y muerte de cruz (Flp 2,8). Y antes había dicho: Tengan en ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús (Flp 2,5).

 

Cuestión 66[15]

Pregunta: El que es perezoso para cumplir el mandato, ¿cómo puede volverse diligente y vigilante?

Respuesta: 1Si se convence de la presencia del Señor Dios, que está en todas partes y todo lo ve; y si tiene ante los ojos[16] la amenaza proferida contra los perezosos, y la esperanza de la abundante retribución de Dios[17], 2que él prometió por medio del apóstol Pablo diciendo: Cada uno recibirá la propia recompensa según su trabajo (1 Co 3,8); 3y otras semejantes que se encuentran en las Santas Escrituras, y se refieren al trabajo de la paciencia y a la solicitud en las obras que se dirigen a la gloria de Dios[18].

 

Cuestión 67[19]

Pregunta: Si alguien no está contento de que cada día se le mande algo que está incluido en el mandato de Dios, sino que quiere aprender un oficio, ¿de qué vicio está enfermo? ¿y conviene darle la razón?

Respuesta: 1Este tal es un presuntuoso y se complace en sí mismo[20], y es un infiel que no teme la sentencia del Señor que dice: Estén preparados porque a la hora que no lo piensen vendrá el Hijo del hombre (Lc 12,40). 2Pues si alguien aguarda a su Señor cada día, está solícito y temeroso de qué modo no pasar ocioso el día presente, y no busca ninguna otra cosa. 3Pero si le mandan aprender un oficio, tendrá la ganancia de su obediencia y en esto agrada a Dios[21]; y que no tome la iniciativa en aquello que a él le agrada.

 

Cuestión 68[22]

Pregunta: Si alguno es diligente y dispuesto para cumplir los mandatos, pero hace, no lo que se le manda, sino lo que él quiere, ¿qué recompensa tendrá?

Respuesta: 1La recompensa es complacerse a sí mismo, pero el Apóstol dice: Que cada uno de ustedes procure agradar a su prójimo para el bien, para la edificación (Rm 15,2). 2Y para inclinar más y obligar a sus oyentes, añadió[23]: Porque el mismo Cristo no se complació a sí mismo (Rm 15,3). Cada uno debe saber que hay un peligro en esto de querer complacerse a sí mismo, y a la vez ser hallado obediente.

 

Cuestión 69[24]

Pregunta: ¿Es lícito a alguno excusarse de hacer la obra que se le manda y buscar otra?

Respuesta: 1Como se ha definido que la medida de la obediencia debe ser llegar hasta la muerte, el que evita lo que se le manda y busca otra cosa, en primer lugar es reo de obediencia y muestra claramente que aún no se ha negado a sí mismo[25]. 2Luego se convierte en causa de muchos males tanto para sí como también para los otros, porque abre a muchos la puerta de la contradicción y se acostumbra a contradecir. 3Y como no todos pueden discernir y elegir lo que es mejor, puede suceder, si existe esta posibilidad, que uno elija lo que es peor. 4Luego también despertará una sospecha en los hermanos, que está impulsado por una pasión hacia la obra que eligió o hacia aquellos con los que ciertamente es necesario trabajar. 5Por tanto, de todos modos no obedecer es causa y raíz de muchos males; 6pero si existe un motivo por el que pareciera que se excusa con razón de aquella obra que rehúsa, exponga esa misma causa al que preside, y déjelo a su juicio, para que el superior juzgue si la excusa que alega es válida[26].

 

Cuestión 70[27]

Pregunta: Si se le manda algo a un hermano y pone objeciones, pero después obedece espontáneamente[28], ¿qué pensar de esto?

Respuesta: 1Por haber puesto objeciones debe ser juzgado como quien no obedece y como quien induce a otros al mismo mal[29], 2por eso sepa que incurre en la sentencia que dice: El malvado provoca toda clase de contiendas; pero el Señor le enviará el ángel vengador (Pr 17,11 LXX). 3Pero si está convencido de que obedece no a un hombre sino al Señor que dice: El que los escucha, me escucha, y el que los desprecia, me desprecia (Lc 10,16)[30], 4si se arrepiente al recordar el mandato, primero satisfaga y después, si se le permite, cumpla con lo mandado.

 


[1] Cf. PR 35 (col. 1105 BC).

[2] Cf. Sal 88 [89],11; Lc 1,51; Rm 1,30; 1 Tm 6,4; 2 Tm 3,2.

[3] Conviene reproducir el entero texto latino: “Sicut impossibile est exstingui linguae alicuius vel gentes loquelam vel artificium aliquod, nisi quis omni genere se penitus abstrahat, non solum ab agendo vel loquendo vel movendo, sed etiam ab audiendo eos qui loquuntur vel videndo eos qui agunt quod oblivisci cupit. Et hoc observandum est de omnibus vitiis”. La comparación con el lugar paralelo de la PR 35 (col. 1105 BC) es instructiva: “... del mismo modo que no se puede hacer olvidar lo aprendido a una lengua o algún arte, si no se deja totalmente no solo de hacer, sino también de escuchar al que habla y mirar al que lo realiza. Y esto debe observarse para cualquier vicio”. Cabe preguntarse si Basilio mismo corrigió, en un segundo momento, su respuesta; o si Rufino acomodó el texto griego para hacerlo más claro (?) al oído latino. De cualquier forma san Basilio indica que la pasión se vence no solamente con la fuerza de la fe y con el recuerdo constante de Dios, sino también con el ejercicio positivo del bien: hay que obrar el bien y abstenerse del mal, como aquel que se ejercita en un arte (Neri, p. 356, nota 118).

[4] Cf. PR 198 (col. 1213 BC).

[5] Cf. Flp 2,3.

[6] Esta parte de la respuesta puede resultar un tanto difícil de comprender si no se tiene en cuenta la terminología estoica que adopta Basilio: arte, como el conjunto de lo que se aprende por medio de la experiencia del ejercicio; hábito, la disposición permanente a hacer alguna cosa (Rufino traduce por affectum humilitatis); virtud entendida como arte (cf. Neri, p. 436, nota 600).

[7] Cf. PR 36 (col. 1105 CD)

[8] Cf. Rm 2,7 (Rule, 62).

[9] Cf. Rm 13,7.

[10] Cf. PR 115 (col. 1161 A).

[11] Cf. Ef 5,21; Flp 2.3, 1 P 5,5. Ver asimismo RB 71 (Rule 64, nota 94).

[12] Es posible que san Basilio cite aquí de memoria, lo que produce la “recomposición” del texto evangélico, y la consiguiente dificultad para detectar su fuente exacta. Esto se suele verificar a propósito de los textos más “conocidos” del Evangelio; ver RBas 39,3 (Mt 22,36 ss.); PR 276; col 1276 CD (Lc 10,27); cf. Neri, p. 397, nota 365.

[13] “Para inclinarnos más a la humildad” (ut magis nos inclinet ad humilitatem): en el texto griego leemos: “y agrega para conmovernos”. Basilio utiliza el adverbio dysopetikoteron “cuando las palabras que cita presentan el ejemplo del mismo Hijo de Dios hecho hombre. Entonces la fuerza convincente de la palabra se torna particularmente intensa, y… conmueve, impresiona más” (Neri, p. 236, nota 153).

[14] Cf. PR 116 (col. 1161 AB).

[15] Cf. PR 37 (col 1108 A).

[16] Cf. RB 19,1; Pr 15,3: Los ojos del Señor están en todas partes, vigilando a los malos y a los buenos (Rule, 66, nota 95).

[17] Cf. Mt 25,26 (de Vogüé); Si 22,1. Ver RBas 2,46-47; GR 2 (col. 913 C): “(Dios) reprimió (enekopse) con las amenazas la atracción al mal, y despertó con las promesas el deseo del bien”.

[18] El texto latino dice: “et si qua similia in scripturis sanctis inveniuntur, quae de labore patientiae et operum sollicitudine ad Dei gloriam referuntur”.

[19] Cf. PR 117 (col. 1161 BC).

[20] “Se complace a sí mismo” (sibi placens; autareskos), ver RBas 3,26 (la autocomplacencia); PR 7 (col. 932 C); PR 138 (col. 1173 C).

[21] Cf. RB 71,1 (Rule, 67, nota 96).

[22] Cf. PR 118 (col. 1161 CD).

[23] El texto latino dice: “et ut amplius inclinaret et constringeret audientes addidit et dicit quia et ipse...”. Ver RBas 64 y 67.

[24] Cf. PR 119 (cols. 1161 D-1164 B).

[25] Cf. Flp 2,8; Mt 16,24; Mc 8,34; Lc 9,23. “La medida de la obediencia”, ver RBas 65; PR 116 (col. 1161 AB). “Debe ser llegar hasta la muerte” (oboedientiae usque ad mortem esse), cf. RBas 131,3: “... oboedientia usque ad mortem servari definita est” (está establecido que se debe practicar la obediencia hasta la muerte); ver PR 152 (col. 1181 C). Negarse a sí mismo: cf. PR 2 (cols. 1081 D-1084 A); ver Neri, p. 398, nota 377.

[26] Cf. RB 68.

[27] Cf. PR 38 (col. 1108 AB).

[28] Cf. Mt 21,28 ss.

[29] El texto latino dice: “In eo quidem quod contradixit quasi non obtemperas iudicandus est et velut ceteros ad simile concitans malum”.

[30] No parece que el “cf. Mt 5,23 ss.” que propone Zelzer, sea acertado en este lugar.