Inicio » Content » QUINTO DOMINGO DE PASCUA. Ciclo "B"
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Jesús verdadera vid

Siglo XVI

Atenas, Grecia

«Repasen una y mil veces las siguientes palabras de la Verdad: Yo soy la vid, y ustedes los sarmientos. El que está en mí y yo en él, éste dará mucho fruto, porque sin mí nada pueden hacer. Y para evitar que alguno pudiera pensar que el sarmiento puede producir algún fruto, aunque escaso, después de haber dicho que éste dará mucho fruto, no dice que sin mí poco pueden hacer, sino que dijo: Sin mí NADA pueden hacer. Luego, sea poco, sea mucho, no se puede hacer sin Aquel sin el cual no se puede hacer nada. Y si el sarmiento da poco fruto, el agricultor lo purgará para que lo dé más abundante; pero, si no permanece unido a la vid, no podrá producir de suyo fruto alguno. Y puesto que Cristo no podría ser la vid si no fuese hombre, no podía comunicar esta virtud a los sarmientos si no fuese también Dios. Pero, como nadie puede tener vida sin la gracia, y sólo la muerte cae bajo el poder del libre albedrío, sigue diciendo: El que no permaneciere en mí, será echado fuera, como el sarmiento, y se secará, lo tomarán y lo arrojarán al fuego y en él arderá. Los sarmientos de la vid son tanto más despreciables fuera de la vid, cuanto son más gloriosos unidos a ella, y, como dice el Señor por el profeta Ezequiel, cortados de la vid, son enteramente inútiles al agricultor y para nada sirven (Ez 15,5). El sarmiento ha de estar en uno de estos dos lugares, o en la vid o en el fuego; si no está en la vid, estará en el fuego. Permanezca, entonces, en la vid para librarse del fuego»[1].

 

 


[1] San Agustín de Hipona, Tratados sobre el evangelio de san Juan 81,3; trad. en: Obras de san Agustín, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1957, t. XIV, p. 441 (BAC 165). Agustín nació en Tagaste, África del norte, el año 354. Luego de un largo y, por momentos, penoso itinerario de búsqueda de la verdad, en la Vigilia Pascual del año 387 recibió el bautismo. En todo este proceso su madre, Mónica, tuvo una influencia determinante. El obispo y el pueblo de Hipona lo eligieron para el ministerio sacerdotal en el 391. En 395, el obispo Valerio lo eligió para su coadjutor, y a su muerte Agustín ocupó la sede episcopal. Murió el 28 de agosto de 430. El Sermón 88 fue pronunciado en torno al año 400.