DOMINGO 2º. Tiempo durante el año. Ciclo "A"

«(…) La figura ha pasado y se ha manifestado la verdad. En lugar de un cordero, es Dios quien ha venido: en lugar de una oveja, un hombre; y en el hombre, Cristo, que todo lo contiene. El sacrificio del cordero, el rito de la Pascua y la letra de la Ley están contenidos en Cristo, por quien todo se ha cumplido en la antigua Ley, y más todavía en la Palabra nueva...

En efecto, la salvación del Señor y la verdad estaban prefiguradas en el pueblo de Israel. y las enseñanzas del Evangelio fueron de antemano proclamadas por la Ley. El pueblo era, por tanto, un esbozo y la Ley una parábola. Pero el Evangelio es la explicación y el cumplimiento de la Ley, y la Iglesia es el receptáculo de esta realidad. La figura, por tanto, era preciosa antes de la realidad, y la parábola admirable antes de su interpretación. Dicho de otra manera, el pueblo era estupendo antes de la aparición de la Iglesia, y la Ley admirable antes de la luz del Evangelio. Pero cuando surgió la Iglesia y el Evangelio fue proclamado, la figura se esfumó y dejó su fuerza a la realidad; la Ley se cumplió y su fuerza quedó en el Evangelio...»[1].

 


[1] Melitón de Sardes, Sobre la Pascua, 2-6, 39-42. 100-103 (trad. en: Lecturas cristianas para nuestro tiempo, Madrid, Ed. Apostolado de la Prensa, 1972, F 7). La mayor parte de nuestra información sobre la vida y obra de Melitón la recabamos en la Historia Eclesiástica (= HE) de Eusebio de Cesarea. Conforme a esta información Melitón habría sido un célibe “que en todo vivió según el Espíritu Santo”, es decir que llevó una vida totalmente espiritual, y fue sepultado en Sardes (HE V,24,5). Habría sido, siempre según Eusebio, obispo de Sardes; y en tiempos del emperador Marco Aurelio (161-180) le dirigió una Apología (HE IV,13,8), probablemente entre los años 169/177 (?). Pero es muy posible que Melitón ya estuviese activo durante el reinado de Antonino Pío (138-161; ver HE IV,13,8). La obra intitulada Sobre la Pascua, no todos los especialistas están concordes en atribuirla a Melitón; tal vez, habría sido compuesta entre el 160 y el 170 (?).