Editorial

Durante doce domingos consecutivos del Tiempo Ordinario, la Liturgia dominical de la Palabra nos ha ofrecido, en este Ciclo “A” –acompañados por san Pablo en su Carta a los Romanos–, una reflexión sobre la fe, la salvación y la vida en el Espíritu, celebrando la profundidad y la riqueza de la sabiduría de Dios y de sus inescrutables designios.

La fe es un don de Dios, pero tiene que ser ilustrada y profundizada por la reflexión, la catequesis y la oración contemplativa que, según lo señala nuestro Padre san Benito, en su “escuela del servicio del Señor”, tiene que apoyarse en la Palabra de Dios y la enseñanza de nuestros padres en la fe y en la vida monástica.

Este último número del año, Cuadernos Monásticos quiere hablarnos de algunas de estas realidades:

El Padre Mario Alberto Haller, sacerdote de la arquidiócesis de Paraná, reflexiona sobre La experiencia catecumenal en la época patrística, afirmando que ella sigue siendo un ejemplo para el catecumenado actual, sobre todo por su carácter procesual e integrador de la fe, la celebración y la vida.

Después de que Ghislain Lafont, osb, tratara de contextualizar la vida religiosa en el hoy de la Iglesia y de la sociedad para iluminar su actual situación paradojal –en la primera parte de su artículo sobre El Decreto Perfectae Caritatis y la vida religiosa hoy, publicado en el número anterior de nuestra revista–, en esta segunda parte analiza el nuevo paradigma de la santidad desde el cual considera necesario profundizar y redefinir la razón de ser y el impacto de la Vida Consagrada.

Reproducimos también en este número una conferencia que el profesor de cultura talmúdica Daniel Boyarin dio en 2011 en la Casa de las ciencias del hombre de Lorraine, donde intenta mostrar a través de los textos del Evangelio de Marcos y de los Midrashim judíos, que la presentación de Cristo como Mesías sufriente –motivo de haber sido rechazado por parte del Pueblo elegido–, no es totalmente extraña al pensamiento del judaísmo antes de Jesús. Nos preguntamos con Pablo: ¿Es que Israel no comprendió? Pero la respuesta del Apóstol confirma nuestra esperanza: Si su caída ha sido una riqueza para el mundo… ¡cuál no será su plenitud! Porque los dones y la vocación de Dios son irreversibles.

Olivier Quenardel, ocso, en la conferencia que publicamos, define así el testimonio que quiere darnos de su experiencia como buscador de Dios: “Me propongo compartir con ustedes simplemente lo que ilumina mi ruta de buscador de Dios desde los primeros tiempos de mi vida monástica. Para avanzar por los caminos del Evangelio, un astro se ha elevado en mi vida… es el gran sol de las Bienaventuranzas”.

Un accidente en la ruta puede cambiar, como en el caso de Pablo, la dirección de nuestra vida. Maur Esteva I Alsina, ocso, fallecido en 2014, que fuera Abad de Poblet y Abad General de la Orden Cisterciense, dejó, casi a modo de testamento, el relato que publicamos de su impresionante “conversión”, a raíz de un accidente, que le hizo descubrir su profunda miseria, paja seca, y lo puso en contacto con la misericordia purificadora de Cristo fuego.

Para completar este número, podremos leer el capítulo decimosexto de la Colección sistemática griega de las sentencias de los Padres y las Madres del desierto, en el que el tema de la paciencia aparece como experiencia clave de la vida de fe.

SUMARIO

Editorial

Artículos

OLIVIER QUENARDEL, OCSO

Las Bienaventuranzas se parecen entonces a los colores del arco iris. Cada una, cualquiera sea su lugar, es una maravillosa manifestación de la luz y abre la puerta de la felicidad anunciada por Jesús. Esto es verdad, pero no es más que una parte de la verdad.

MARIO ALBERTO HALLER

La formación propiamente catecumenal se realizaba mediante una catequesis bíblica, una catequesis doctrinal, la administración de los sacramentos de la iniciación y una catequesis mistagógica.

GHISLAIN LAFONT, OSB

Ya que todos los hombres son llamados a la santidad en el mundo, es importante comenzar el estudio de la santidad allí donde ella se muestra en lo más esencial: la que brota del bautismo y de la confirmación; aquella, como decía Madeleine Delbrel, de la gente común.

DANIEL BOYARIN

La idea del Mesías humillado y sufriente no es totalmente extraña al judaísmo antes de la venida de Jesús; fue común en los judíos luego de su venida e incluso hasta el día de hoy.

MAUR ESTEVA I ALSINA, OC

Comprender que Dios no actúa en lo irreal, sino en lo concreto de la miseria de cada uno, en la realidad del pecado, aunque parezca una paradoja: lo que creíamos y admitíamos como pecado, Dios lo aprovechaba para establecer su diálogo y reconducirnos hacia Él.

Fuentes

Uno de los padres dijo: “Si alguien te ofende, bendícelo; si te recibe, (es) bueno para ambos; pero si no te recibe, él recibe de Dios la ofensa y tú la bendición”.