GERTRUDIS LA GRANDE Y LA LIBERALIDAD DE DIOS (III)

Gozosa inhabitación del Señor[1], fanal del altar de santa Gertrudis de la Iglesia del Real Monasterio de San Clemente de Sevilla, España.

Fotografía: Francisco Rafael de Pascual, OCSO. Copyright: Cistercium.

 

Mariella Carpinello[2]

2. LA LIBERALIDAD EN GERTRUDIS

La relación con Dios[3], hecha así más cercana, pero sobre todo finalmente personal y directa, tiene como consecuencia una escritura por un lado personal, estrechamente entretejida de reciprocidad. Escritora a pesar de sí misma, a la par de tantas otras autoras espirituales, salvada de las tristezas de la desemejanza con Dios, Gertrudis se distingue en su estilo propio por un reconocimiento desbordante, continuamente alimentado de las manifestaciones del amor divino. Nace así su estilo místico, aquel por el cual el lector de todo tiempo puede establecer una relación a su vez personal con ella.

La primera vez que leí el Heraldo, con su prosa frecuentemente compleja, en medio de una ola de palabras, una entre las demás me impactó y sigue impactándome cada vez que vuelvo a tomar el texto en mis manos, por la meridiana franqueza de su significado: la palabra liberalidad referida a Dios. Esta palabra me sorprendió inmediata y favorablemente tanto por su riqueza semántica, como por insólita, en la escritura de una monja. El valor de un término “nuevo”, si bien clásico, elegido con convicción por una autora culta, en un texto que nace de la experiencia de Dios, es inestimable. Y lo es tanto más en nuestro presente, en el cual el lenguaje de la religión cristiana puede sonarle a muchos como cerrado y empobrecido, ajeno a la vida que se vive en la realidad del mundo; de allí la necesidad, para el estudioso de textos espirituales, de reflexionar sobre el vocabulario más relevante y atrayente y tratar de iluminar su atractivo. La liberalidad en Gertrudis suena como una vigorizante invitación a volvernos hacia la vivencia que la lleva a elegir esta palabra.

Veamos entonces la recurrencia de este término en la obra de Gertrudis y la variedad de sus significados el repertorio de significados que abarca.

 

Libro Primero

1,20-21: liberalium artium delectatione, el placer de las artes liberales.

2,7: studiis liberalibus, en los estudios liberales.

5,6 divina liberalitas, divina liberalidad.

La sucesión describe un proceso. En los primeros dos pasajes se refiere a las artes liberales de la cultura latina, es decir a los estudios que Gertrudis abandona[4] después del encuentro con el Cristo adolescente en el dormitorio; mientras que el tercero se refiere a lo que la divina liberalidad se digna obrar a través de Gertrudis, es decir el largo proceso de intercambios que aparecerán en la narración que sigue. Se traza sin embargo una oposición neta: ya no más las viejas artes liberales, sino la única verdadera liberalidad, aquella que viene de Dios. El contraste entre los significados –limitado el primero, ilimitado y promisorio el segundo- traza una suerte de cuadro histórico del término: para el paganismo, “liberal” quería decir algo que el cristianismo supera ampliamente, como lo demostrarán los libros siguientes.

 

Libro Segundo

IV, 3,9-10 supereffluentia liberalissimae largitatis tuae, la superabundancia de tu liberalísima generosidad.

V, 1,9-10 ex copiosissima liberalitatis tuae supereffiuentia, por la superabundancia de tu copiosísima liberalidad.

VIII, 1,9 incontinentissima liberalitas tua, tu liberalidad incontenible.

XI, 3,7 ex copiosissima liberali tuae, por tu copiosísima liberalidad.

XV, 2,7 liberalius, liberal.

XIX, 1,11-12 supereffluentissima liberalitate, abundantísima liberalidad.

XX, 3,1 copiosa liberalitatis gratiae tuae, la copiosa liberalidad de tu gracia.

XX, 6,1 liberalitas tua, tu liberalidad.

XX, 6,7 a tua liberalissima pietate, por tu liberalísima bondad.

XX, 7,1 ex incontinentia liberalitatis tuae, desde lo incontenible de tu liberalidad.

XX, 10,2-3 supereffluentiae incontinentissimae liberalitatis tuae, los desbordes incontenibles de tu liberalidad.

XXII, 1,12-13 incontinentissima liberalitate tua, tu muy incontenible liberalidad

XXIII, 17,8 divinam liberalitatem, la liberalidad divina.

En el libro segundo liberalitas está frecuentemente referido a la gracia: como la gracia, la liberalidad de Dios es incontenible, copiosa, eficiente y activa.

 

Libro Tercero

IX, 5,11 largam liberalitatem, generosa liberalidad.

XVIII, 24,14-15 liberalitate regiae magnificentiae, por la libertad de tu magificencia regia.

XXX, 19,5-6 secundum liberalitatem suae regalis munificentiae, según la liberalidad de su munificencia regia.

XXX, 21,8 incontinentissima liberalitas, muy incontenible liberalidad.

XXXII, 1,20 liberalitatis meae, de mi liberalidad.

XLVI, 2,12 secundum liberalitatem maternae pietatis suae, según la liberalidad materna de su bondad (referido a la Virgen).

XLVII, 2,14-15 Secundum regalem liberalitatem omnipotentiae, según la liberalidad regia de su omnipotencia.

LXV, 3,58 hospes liberalissime, hospedero (o huésped) liberalísimo.

LXXIII, 5,14-15 divinae liberalitatis superfluviis, cuando hubiere sobreabundado en los efluvios de la liberalidad divina.

LXXIII, 6,7-8 divinae liberalitatis … divinae liberalitatis, de la divina liberalidad... de la divina liberalidad.

LXXIII, 6,12 divinae liberalitatis dono, el don de la divina liberalidad.

LXXV, 2,8 hilari liberalitate, con alegre liberalidad.

La expresión secundum liberalitatem maternae pietatis suae, referida al a Virgen, indica que la liberalidad de Dios puede ser imitada por una creatura, en este caso la más perfecta, y aplicarse a los sentimientos y al obrar humano.

 

Libro Cuarto

IX, 6,6-7 potestatem liberalem, la potestad liberal

X, 1,18 liberaliter, liberalmente

XIII, 4,16 a divina liberalitate, por la divina liberalidad.

XVI, 5,4-5 Divinae liberalitatis, de la divina liberalidad.

XVI, 5, 15-16 meam divinam imperialemque liberalitatem, mi liberalidad divina e imperial.

XVII, 4,18 a divina liberalitate mea, por mi divina liberalidad.

XVIII, 1,35 liberalius, liberal.

XXI, 3,12 ex benignissima liberalitate Dei, por la benignísima liberalidad de Dios.

XXIII, 10,21-22 secundum regalis munificentiae meae liberalitatem, según mi liberalidad de mi munificencia regia.

XXIII, 10,25 pro liberalitate sua, por su liberalidad.

XXIV, 9,14,18 tam liberaliter… tam liberaliter, tan liberalmente... tan liberalmente.

LI, 4,8 divinae liberalitatis meae, según mi divina liberalidad.

LIII, 1,4 a divina liberali tuae, por tu divina liberalidad

LIV, 5,5 liberaliter, liberalmente.

LIV, 5,11 regalis liberalitas sua, su liberalidad regia.

LVIII, 4,10 liberaliter, liberalmente.

En este libro algunos pasajes atribuyen comportamientos liberales a personas que ofrecen algo a Dios sin pedir nada a cambio.

 

Libro quinto

I, 10,9 liberalissima pietas mea, mi liberalísima bondad.

XVIII, 2,6-7 secundum omnipotentiam meae liberalissimae pietatis, según la ominpotencia de mi liberalísima bondad.

XX, 1,11 ex liberalissima pietate sua, por su liberalísima bondad.

XXIV, 2,7 de liberalissima pietate, por la liberalísima bondad.

XXIX, 5,3 a divina liberali tuae, por tu divina liberalidad.

XXX, 7,6 a liberalissima superfluentia pietatis Dei, por la superabundancia liberalísima de la bondad de Dios.

 

De Missa, 10,12 liberalissimum largitorem, el liberalísimo dispensador.

 

Ejercicios Espirituales

V, 118 tua omnipotens liberalitas, tu omnipotente liberalidad.

VI, 137 universa liberalissima dona, el

VI, 247 incontinentissima liberalitas, la liberalidad incontenible.

VII, 431 O chara Dei liberalitas, Oh querida liberalidad de Dios.

VII, 479 O dulcis dei liberalitas, Oh dulce liberalidad de Dios.

En los Ejercicios se pone aparece especialmente evidente el adjetivo quizás más importante que Gertrudis une a liberalitas: omnipotens, todopoderosa. La liberalidad de Cristo recapitula en esencia su actitud hacia la creatura y contiene el atributo de la omnipotencia, que pertenece solo a Dios.

Continuará

 

 


[1]La talla de Santa Gertrudis, de madera policromada, vestida con cogulla blanca cisterciense y con los atributos de diadema, corazón y pluma, en piezas desmontables, es la figura principal del altar de santa Gertrudis la Magna de la Iglesia del Real Monasterio de San Clemente de Sevilla. Este constituye probablemente uno de los grupos escultóricos más originales y llamativos de la iconografía gertrudiana. Se trata de una obra artística de estilo rococó, única en el mundo por su avanzada realización y originalidad. Debajo de la imagen, en el retablo, se ubican varios fanales o cajones desmontables de 83 x 73 x 45 cm, profusamente decorados, con un vidrio en la parte frontal, que representan en miniatura distintos episodios de la vida de Gertrudis. Las escenas reproducen al detalle las características que surgen de los respectivos textos del Legatus. Los fanales están realizados en madera, pan de oro, barro, pintura al óleo, tela, papel y pegamento, conforme a la técnica de dorado estofado y policromado. El altar se desmonta para la novena de Santa Gertrudis y se va rearmando día por día, para estímulo de la devoción. El fanal que aquí reproducimos representa la inhabitación de Cristo en el corazón de Gertrudis, gracias que ella experimentó a partir de una meditación en el jardín del claustro, según el siguiente relato del Legatus Divinae Pietatis: Un día, entre la Pascua y la Ascensión, antes de la hora Sexta, entré en el claustro y sentándome junto a la fuente, contemplaba la frescura de aquel lugar tan deleitoso para mí, por el agua cristalina, la frondosidad de los árboles, el revolotear de las aves, la libertad de las palomas y la soledad del lugar. Reflexionaba en mi interior qué más podría desear para que las delicias de aquel lugar fueran totalmente perfectas, y, pensé que algún amigo querido, inteligente y afable, que viniera a consolar mis soledades. Entonces, tú mi Dios, me hiciste entender que, si al igual que las aguas, yo volviese a Ti con el torrente de gracias que tú me das; o si, como los árboles, te tributara en agradecimiento hojas y flores de amor y de servicio; o si, al igual que la paloma, volviese a Ti despreciando todo lo terreno y me elevase a realidades celestiales, cerrando los sentidos y ocupándome solo de Ti, entonces nada me faltaría, y así, Tú podrías poner tu morada en mí (…) Y orando esa noche de rodillas, me vino a la memoria este pasaje del Evangelio: "Si alguno me ama, mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada" (Jn 14,23) Inmediatamente mi corazón de barro sintió tu venida y tu presencia (Legatus II, 3, 1-2).

[2] Mariella Carpinello es docente en el Instituto de Teología de la Vida Consagrada de la Pontificia Universidad Lateranense, Claretianum. Entre sus publicaciones se cuentan: Benedetto da Norcia (Rusconi, 1991), Libera Donne di Dio (Mondadori, 1997), Monasticismo de mujeres (Mondadori, 2002), Bernardo di Aosta (San Paolo, 2010), Monasticismo y profecía femeninos. La acción ecuménica de M.M. Pia Gullini (Cantagalli, 2015), Percorsi sequela (São Paulo, 2015). Editó el Epistolario de Maria Gabriella Sagheddu (São Paulo, 2006). Pertenece al consejo editorial de las revistas L'Ulivo, Vita Nostra-Associazione Nuova Cîteaux y Studia Monastica.

[3] Continuamos con la publicación de la traducción de las actas Congreso: “LA “DIVINA PIETAS” E LA “SUPPLETIO” DI CRISTO IN S. GERTRUDIS DI HELFTA: UNA SOTERIOLOGIA DELLA MISERICORDIA. Atti del Convegno organizzato da Istituto Monastico della Facoltà di Teologia Pontificio Ateneo Sant’Anselmo, Roma, 15-17 novembre 2016. A cura di Juan Javier Flores Arcas, O.S.B. - Bernard Sawicki, O.S.B., ROMA 2017”, Studia Anselmiana 171, Pontificio Ateneo S. Anselmo, Roma 2017. Cfr. el programa del Congreso en esta misma página: http://surco.org/content/convenio-divina-pietas-suppletio-cristo-santa-gertrudis-helfta-una-soteriologia-misericordia. Traducido con permiso de Studia Anselmiana y de la autora, por la Hna. Ana Laura Forastieri, ocso.

[4] Paralelo con Gregorio Magno, Diálogos, II,6-15: El joven Benito, deseando agradar solo a Dios, abandona las escuelas romanas donde se enseñan las artes liberales.