Las bienaventuranzas, camino pascual

Las Bienaventuranzas se parecen entonces a los colores del arco iris. Cada una, cualquiera sea su lugar, es una maravillosa manifestación de la luz y abre la puerta de la felicidad anunciada por Jesús. Esto es verdad, pero no es más que una parte de la verdad.

Para poder acceder a este contenido debe tener una suscripción a la edición Online de Cuadernos Monásticos.

Suscríbase o inicie sesión si ya tiene una suscripción