- Reglas monásticas latinas anteriores a la Regla de san Benito
I. ORDO MONASTERII (REGLAMENTO DEL MONASTERIO)*
Texto
- Ante todo, hermanos muy queridos, amemos a Dios, luego también al prójimo, porque estos son los mandamientos que nos han sido dados en primer lugar (Mt 22,37-40).
- Pasamos a indicar de qué modo debemos rezar o salmodiar: En la oración matutina se dirán tres salmos: el sesenta y dos, el cinco y el ochenta y nueve; en tercia, se dirá primero un salmo responsorial, luego dos antífonas, una lectura y la oración conclusiva; del mismo modo en sexta y nona; en el lucernario, un salmo responsorial, cuatro antífonas, otro salmo responsorial, una lectura y la oración conclusiva. En el momento oportuno, después del lucernario, estando todos sentados, léanse algunas lecturas. Después de esto se dirán los salmos acostumbrados antes de acostarse. En cuanto a las oraciones nocturnas, en los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero comprenderán doce antífonas, seis salmos, tres lecturas; en marzo, abril, setiembre y octubre, diez antífonas, cinco salmos, tres lecturas; en mayo, junio, julio y agosto, ocho antífonas, cuatro salmos, dos lecturas.
- Trabajen por la mañana hasta sexta y desde sexta hasta nona dedíquense a la lectura, a nona devuelvan los códices y después que hayan comido, trabajen hasta la hora del lucernario, sea en la huerta o en cualquier lugar que fuera necesario.
- Nadie considere que algo es de su propiedad, ya sea en materia de vestimenta o en cualquier otra cosa, pues hemos optado por vivir la vida apostólica (Hch 4,32).
- Nadie haga nada con murmuración, para que no sufra el mismo juicio de los murmuradores (Nm 14,1-37).
- Obedezcan con fe; después de Dios, honren a su padre; y respeten a su prepósito, como corresponde a los santos.
- Cuando estén sentados a la mesa, guarden silencio, escuchando la lectura. Si se necesitara algo, ocúpese de ello el prepósito. El sábado y domingo, tal como está establecido, reciban vino los que lo deseen.
- Si hubiera que enviar a alguien por una necesidad del monasterio, vayan dos. Nadie coma, ni beba fuera del monasterio sin autorización, pues esto no corresponde a la disciplina del monasterio. Si se envía a los hermanos a vender los trabajos del monasterio, cuiden con solicitud de no hacer nada contra lo mandado, sabiendo que irritan a Dios irritando a sus servidores. Y si compran algo necesario para el monasterio, háganlo con solicitud y honestidad, como servidores de Dios.
- No haya entre ellos palabras ociosas (Mt 12,36). Desde la mañana, dedíquense a su trabajo. De la misma manera, vayan a sus trabajos después de las oraciones de Tercia. No se paren a conversar, a menos que sea para provecho del alma. Una vez que se han sentado a trabajar, guarden silencio, a no ser que una necesidad del trabajo exija que alguien hable.
- Si alguno no se aplicara con todas sus fuerzas a cumplir estas prescripciones, con la ayuda de la misericordia del Señor, sino que, con ánimo contumaz, las hubiera despreciado, amonestado una y otra vez, si no se enmendare, sepa que se lo someterá a la disciplina del monasterio como corresponde. Si, por su edad, fuera conveniente, castígueselo incluso corporalmente.
- Observando fiel y piadosamente todas estas cosas en nombre de Cristo, ustedes progresarán y su salvación nos proporcionará no pequeña alegría. Amén.
Notas
- Traducción de María Eugenia Suárez, osb. Monasterio Ntra. Sra. de la Esperanza (Rafaela, Santa Fe, Argentina), publicada en: Cuadernos Monásticos, n. 83 (1987), pp. 491-493. La versión se realizó a partir de la edición crítica del texto latino publicada por: L. Verheijen, La Règle de Saint Augustin. I: Tradition manuscripte (Paris 1967) pp. 148-152. Los números remiten a los correspondientes capítulos del OM.
- Matutinis = Laudes (ver RB 12). Salmo responsorial: “psalmus unus ad respondendum dicatur”. Oración conclusiva: “conpletorium”. Lucernario = Vísperas. Lectura antes de completas: lo mismo que en RB42,2-7.
- No queda claro si se salía a trabajar luego de terminada la oración matutina (Laudes), o si recién iniciaban las tareas, sobre todo exteriores, luego de Tercia, como lo podría dejar suponer el cap. 9.
- Dirá Agustín en su regla (Praeceptum [= Pr]I,3): “Y no digan que alguna cosa es suya, sino que todas las cosas sean comunes entre ustedes. El prepósito distribuirá a cada uno el alimento y el abrigo, no a todos en la misma medida porque no todos tienen la misma salud, sino a cada uno según su necesidad, como leen en los Hechos de los Apóstoles: Tenían todo en común, y era distribuido entre ellos según la necesidad de cada uno” (Hch 4,32.35).
- Cf Agustín, Pr V,1. 5. 9.
- Obedezcan con fe: fideliter oboediant. Pater: término con que se designa al obispo del lugar.
- Según parece el OM, prevé un ayuno de cinco días, y consiente que se lo rompa, con el agregado de poder tomar vino, dos veces a la semana: sábado y domingo. Esta costumbre puede ser de origen oriental Ver Agustín, Epístola 36,8: “Si uno ayuna cuatro veces por semana o cinco, exceptuados el sábado y domingo (muchos lo hacen durante toda su vida, especialmente en los monasterios), entonces no sólo aventaja en la fatiga del ayuno al fariseo (ver Lc 18, 11-12) que ayunaba dos veces por semana, sino también al cristiano, que acostumbra a ayunar miércoles, viernes y sábado, como lo hace con frecuencia el pueblo romano” (BAC 69, Madrid 1951, p. 175.).
- Cf. Agustín, Pr IV, 2 y V,2. 7.
- Cf. Agustín, Pr IV, 8-11; VI, 3.
- Cf. Agustín, Pr VIII, 1.